Tras más de 10 horas de prestar declaración, el ex asesor informático del fiscal fallecido mantuvo el mismo testimonio respecto al arma que le entregó y que horas después provocaría su muerte

El técnico informático Diego Lagomarsino fue indagado durante más de 10 horas, por primera vez en calidad de imputado, como supuesto partícipe necesario en el homicidio del fiscal federal Alberto Nisman. La indagatoria se realizó tras una acusación fiscal en la que se dio por probado que el investigador del atentado a la AMIA fue asesinado entre el 17 y 18 de enero de 2015 y que para ello se usó el arma registrada a nombre del acusado como parte de un plan orquestado para simular un suicidio.

En ese marco, el ex asesor informático sostuvo que entre él y Nisman existía una “relación de amo-esclavo” y que era apoderado de una cuenta bancaria en los Estados Unidos “por pedido” del fiscal, porque su madre “estaba muy enferma”.

El hombre negó estar vinculado a servicios de inteligencia, se quebró en varios tramos de la audiencia, especialmente al hablar de su familia, y señaló: “Le hice un favor y ahora esto me está destruyendo la vida”.

A casi tres años de la aparición de Nisman con un balazo en la cabeza en el baño de su departamento de la Torre Boulevard, piso 13, en Azucena Villaflor 450 del complejo Le Parc, el juez federal Julián Ercolini y el fiscal del caso Eduardo Taiano interrogaron por primera vez a Lagomarsino, quien declaró ya en la causa pero como testigo bajo juramento de verdad en el inicio de la investigación, cuando la causa tramitaba en el fuero criminal ordinario.

Lagomarsino llegó a los tribunales federales de Retiro en libertad, pero con sus movimientos supervisados a través de una tobillera electrónica con GPS que se activa si se aleja más de cien kilómetros de su vivienda en la localidad bonaerense de Martínez.

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En la actualidad, Lagomarsino gana 25 mil pesos por mes como técnico informático, aunque explicó que el desarrollo de la causa le quitó mucho trabajo: “Me arruinó la vida”, sostuvo.

Por otra parte, la Fiscalía le preguntó por qué figuraba como titular de una cuenta bancaria en el Merryl Lynch de Nueva York junto a Sara Garfunkel, mamá de Nisman, y Sandra, hermana del fallecido fiscal. Lagomarsino aseguró que fue otro de los pedidos que le hizo Nisman, porque -explicó- le dijo que su madre estaba “bastante enferma” y porque él como fiscal era una “persona expuesta”.

El técnico informático acompañó ante el juez todos los títulos y cursos sobre sus conocimientos en esa materia, pues a lo largo de la investigación se puso en duda su experticia para haber sido contratado como tal por parte de Nisman. Además, dijo que él tenía copia de la causa por la denuncia de encubrimiento hecha por Nisman contra la expresidenta Cristina Kirchner porque ocho meses antes de que Nisman la presentara le había confesado que “se iba a llevar puesta” a la entonces mandataria.

Por otra parte, ratificó que él tenía acceso remoto a la computadora de Nisman y explicó cómo trabajaba de ese modo con el fiscal de la causa AMIA. “No me importa cómo murió” Nisman, dijo Lagomarsino al final su indagatoria, al evaluar que con lo ocurrido le “cagaron la vida”, por lo que aún tiene que atravesar.

Es la segunda declaración indagatoria de Lagomarsino pero la primera acusado de haber sido “partícipe necesario” del homicidio de ese 18 de enero de 2015 que tuvo como víctima al entonces titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado a la AMIA.

El técnico informático por el momento seguirá en libertad y con tobillera electrónica junto con GSP que monitorea sus movimientos, en tanto que la semana próxima serán indagados cuatro custodios que tenía asignados Nisman por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Lagomarsino llegó con custodia de Prefectura Naval a las 9:00 y, de manera ininterrumpida, declaró hasta poco antes de las 20:00.