El ex titular del Bapro y ex hombre de consulta de Daniel Scioli, Gustavo Marangoni, el peronismo tiene que abandonar el verticalismo como método de toma de decisiones y alentar el debate plural por encima del caudillismo. En este sentido, Marangoni alentó la apertura a sectores que están por fuera del peronismo y elogió a Margarita Stolbizer y Sergio Massa de quien dijo que ‘está interpretando a amplios sectores de la sociedad’.
-¿Qué lectura hace del acto del martes de la CGT?
Lo más importante es que hubo 200 mil personas que dijeron “así no, hay que hacer cambios”. No quiero subalternizar el final: las escenas de pugilato siempre son condenables, pero lo relevante es lo primero, porque había familias de clase media, de trabajadores, gente que estaba diciendo, ya no puedo llegar a fin de mes o vengo sacrificando cosas y quiero ver que esto empiece a cambiar.
-¿Pero no cree que ese final bochornoso le quitó al acto un poco del sentido que Ud. señala?
Obvio, ese final es no querido. Pero que el gobierno no se confunda en quedarse con la foto del final y no la película que representa todo el acto.
-¿Cómo piensa que está respondiendo el peronismo a las necesidades de la sociedad?
La sociedad va a ignorar a la gente que esté en la suya y que no esté con la agenda de la sociedad. Aquellos que se están mirando la pelusa del ombligo les va a ir muy mal. También a quienes no tienen autocrítica y piensan que el 2015 estaba todo perfecto. Hubo abuso de dos sectores: del gobierno con el tema de la pesada herencia y de los sectores más duros del kirchnerismo que dijeron acá no hay que revisar y todo estaba perfecto.
-¿Qué hace falta para que la interna peronista se ordene, para que deje de ser un mosaico de fuerzas incluso antagónicas?
Me parece que las elecciones van a ser un catalizador, antes no. Creo que hay que trascender las fronteras del peronismo, no hay que ser endogámico. Hay que buscar sectores que coincidan.
-¿Cuáles serían?
Hay muchos. Está Stolbizer, sectores del socialismo, radicales desencantados. Massa, fundamentalmente, es alguien que está haciendo una experiencia muy interesante en este sentido. Me parece que Sergio está interpretando a sectores muy importantes de la sociedad. El peronismo solo no está en condiciones de representar todo lo que la sociedad está necesitando.
-Sí, pero el armado de las listas es insoslayable.
Es cierto, pero para el armado de listas hay que llegar a junio y de acá a junio hay tres meses que van a ser muy importantes. La inflación es el problema más importante y ya el presidente del Banco Central adelantó que abril y mayo vienen mal también. Si se le pregunta a la gente ahora, no creo que la integración de las listas esté entre sus principales preocupaciones.
-¿Y Florencio Randazzo o Julián Domínguez?
Cuando uno da nombres puede ser injusto y olvidarse de algunos, pero destaco a todos aquellos que entiendan que hay que pensar autocríticamente las experiencias del pasado y que hay que ser amplios y generosos en el futuro. Esos son los dos temas importantes para la construcción política. Porque si pensamos que antes estaba todo bien y que en 2015 vino la avanzada neoliberal me parece una posición muy pavota que excluye cualquier argumento inteligente y que la idea de pensar que los demás tienen que venir al pie sigue teniendo un componente autoritario.
-¿Qué debiera hacer el peronismo para tener futuro luego de haber pasado por el neoliberalismo con Menem y el populismo con los Kirchner?
Debatir mucho internamente y construir liderazgos que no sean cerrados. Ese liderazgo que dice “yo decido todo porque soy el que manda”, no va más. El verticalismo respondía a una característica del siglo XX y a un momento determinado.
-¿Es una crítica frontal al kirchnerismo?
Es que estoy totalmente en desacuerdo con eso. En 2014 planteé que hay un populismo berreta en Argentina y me dijeron de todo, me pidieron la renuncia.
-¿No tiene miedo de quedarse fuera de lo que son los modos tradicionales del peronismo cuando plantea una cosa así, porque el peronismo siempre buscó caudillos?
El peronismo es la justicia social y la tiene que buscar en el marco del siglo XXI y no de lo que quiere imponer de la historia del siglo XX. Me tocó en 2014 decir que había necesidad de que hubieran billetes de $ 200 y me trataron como si hubiese propuesto modificar la letra del Antiguo Testamento. Ese tipo de liderazgos no sirve.
-¿Acuerda con la caracterización que se hace desde el kirchnerismo del actual gobierno al que tilda como neoliberal?
Se trata de un cliché. Acá parece que el tema es neoliberales versus populistas. La verdad es que no escucho a la gente por la calle o en los bares hablando en esos términos. Al mozo, al tachero, al laburante... Importan otras cosas que son mucho más concretas. Creo que detrás de esas etiquetas lo que se impide es el pensamiento. Te dicen: este gobierno es igual a Martínez de Hoz. Eso es una barbaridad. Y me parece muy bien que la oposición haya facilitado algunas decisiones del gobierno de Mauricio Macri, porque uno no puede convertir a un país en ingobernable.
-¿Tiene alguna aspiración electiva para las legislativas?
Estoy más interesado -sobre todo en la Capital Federal de donde soy y donde el oficialismo se la viene llevando de arriba porque no tiene una oposición consistente-, en que se trabaje con más seriedad para construir una alternativa que en ocupar posiciones en las listas, prefiero estar en un lugar con una perspectiva de futuro que en pelear una candidatura.
-¿Con quién habla del peronismo de la Capital?
Hablo mucho y sobre todo en términos económicos con Marco Lavagna, con el ‘vasco’ (José Ignacio) de Mendiguren, con quienes compartimos un diagnóstico. También con Diego Bossio y Abal Medina, que son personas con mucha madurez para juzgar esta situación, sin dogmatismos.
-¿Podría pegar el salto hacia el Frente Renovador?
No se trata de salto: ahí hay muchos compañeros peronistas y la cultura peronista es allí muy importante. Se trata de construir una oposición que sea responsable y que tenga propuestas. Tampoco creo que la gente quiera que venga un dirigente que le vaya a predicar el apocalipsis. O que vaya a sembrar el desconcierto diciendo que todo está mal y se va a poner peor.
-Ud. estuvo muy ligado a Daniel Scioli. ¿Habla con él?
Con Daniel tengo una relación afectiva que va más allá de la política. Además le tengo mucha gratitud por las responsabilidades que me dio. Pero ahora creo que una forma de hacer política se agotó y terminó el 10 de diciembre de 2015 y más allá de que pueda respetar a todas las figuras políticas y sobre todo a la figura de la ex presidente me parece que el presente y el futuro de la Argentina requieren otra cosa.
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