El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria, repasa lo logrado por su cartera y se muestra confiado en aprobar en el Congreso este año los cambios que propone el Gobierno.

En una entrevista con la agencia de noticias Télam, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria, contó que confía en que las reformas del Poder Judicial que postula el Gobierno se lograrán aprobar en el Congreso Nacional por el desprestigio que rodea a la oposición ante la evidencia de que se "armaban" causas contra funcionarios y dirigentes durante la gestión macrista.

"El 2021 es el año en que se cayeron las caretas", afirma este patagónico de 46 años que llegó al cargo en abril del año pasado luego de denunciar las reuniones de jueces y fiscales afines a gobierno de Cambiemos, tanto en la residencia presidencial de Olivos como en los despachos de la Casa Rosada.

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- A menos de un año de haber asumido en el Ministerio de Justicia, ¿qué balance hace de su gestión?

-Muy positivo. La verdad es que es muy diferente a todos los lugares en los que la política me llevó. Muy diferente a ser legislador provincial, a ser jefe comunal, intendente dos períodos o ser diputado nacional. Ser ministro de la Nación es toda una responsabilidad en un momento en que la justicia argentina, como siempre digo, está en un punto de inflexión. Lo dijo el presidente Alberto Fernández el día que asumió, cuando hablaba de esa justicia que actuaba de acuerdo a los vientos políticos de turno o desde los sótanos de la democracia. Parecía una premonición, en aquel diciembre de 2019 cuando asumía Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, de todo aquello que vimos el año pasado. El 2021 fue el año de la comprobación de muchas de las cosas de las que hablaban Alberto y Cristina durante el período 2015-2019.

-¿Qué agenda tiene el Gobierno para este punto de inflexión en la Justicia?

-2021 fue el año de la comprobación, de las pruebas. Todos sabíamos que existía una mesa judicial que estaba integrada por la pata mediática, los funcionarios de Mauricio Macri y una parte de la justicia. Jueces, fiscales y camaristas que entraban y salían a escondidas de la Casa Rosada y Olivos. Este va a ser el año de las grandes reformas, lo digo porque en el 2021, además de ser la continuidad de ese 2020 en el que irrumpió la pandemia a nivel global y trastocó todos los planes de nuestro gobierno, se sumó un factor político que fueron las elecciones legislativas. Todos sabemos que en las elecciones legislativas es muy difícil alcanzar los consensos y generar debates para lograr reformas estructurales profundas. En el caso de la justicia argentina estamos en el punto de inflexión. Nunca antes tuvimos las pruebas de cómo sumergieron en este desprestigio institucional a la justicia a partir de 2015, con la llegada de Mauricio Macri al poder. Tenemos todos los procesos de reforma que los ha anunciado el Presidente y en los que estamos trabajando: Ministerio Público Fiscal, batimos un récord con un procurador interino que ha estado tanto tiempo, estamos hablando del jefe de los fiscales. Además, tenemos la reforma que ha anunciado el Presidente acerca del funcionamiento de la Corte Suprema. El Presidente ha sido muy claro, contundente, sobre la necesidad de darnos el debate del funcionamiento de la Corte, que tiene una estructura de más de 150 años y siempre igual.

-¿Cómo se hacen esas reformas profundas en la Justicia sin mayoría parlamentaria?

-Pensemos cuál va a ser el discurso de (María Eugenia) Vidal. El 2021 es el año en que se cayeron las caretas, se cayeron las máscaras, empezaron a aparecer las pruebas, los encuentros clandestinos entre camaristas, jueces, fiscales con el presidente en Olivos y la Rosada. Reuniones que esos jueces, fiscales y camaristas tenían que anunciar; por eso el Ministerio del Interior llevó un registro oficial de visitas. No es normal, no es habitual, como quieren hacer parecer, que un juez que tiene una causa para la tapa de Clarín o La Nación se junte -48 horas antes de dictar una prisión preventiva a un dirigente de la oposición- en la Casa Rosada o en Olivos. No es normal. En un país con las instituciones funcionando bien eso no debería pasar. En este 2021 aparecieron esas pruebas. El broche de oro, sin lugar a dudas, es el video, el famoso video del que todos hablan hoy, en donde el ministro de Trabajo de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, con espías, con senadores, con intendentes, se junta con empresarios y les explica cómo iban a avanzar contra empleados públicos, contra los sindicalistas, contra los opositores y les explica que ellos tienen que robustecer las causas penales para poder encarcelarlos, para poder perseguirlos. En otros países esto costó el cargo a un presidente. ¿Ustedes se imaginan si en un gobierno peronista, en el de Cristina o Alberto, apareciera un video de esta naturaleza lo que sería?

Bueno, el video está, se filmó en la época de Macri-Vidal. Me imagino cuando llevemos al recinto, ya sea en el Senado o en la Cámara de Diputados, y queramos debatir en serio, darnos el debate en serio acerca de qué justicia queremos ¿qué va a decir Vidal? ¿Que la justicia siempre funcionó bárbaro? El 2021 es el año en el que se cayeron las caretas, el año que en el que terminamos de comprobar lo que sucedió durante el macrismo, de esa manipulación de sectores de la Justicia, la manipulación de la opinión pública a través de algunos medios de comunicación. Hablamos de sectores de la Justicia porque no todos los jueces, no todos los fiscales ni todos los camaristas se prestaron a este manoseo, a esta manipulación que se vio en Olivos y la Rosada durante el macrismo.

-¿Están analizando candidatas a la Corte o todavía no llegaron a esa instancia?

-Obviamente estamos buscando el momento ideal para todos esos anuncios. Esos tiempos exceden incluso a los tiempos de un ministro. Pero tenemos que decirlo. Algunos dicen "se reunió con la Corte y los atacó". No. Hablar de la realidad, mostrar la realidad, analizar la realidad no es atacar. Nuestra Corte también ha sufrido la degradación institucional, ya desde el mismo momento en que asume Mauricio Macri pone dos jueces por decreto. Desde ese momento y de ese tiempo a esta parte, lo que estamos viendo es una Corte Suprema en que, por primera vez en 17 años, no hay una mujer. Una Corte en la que el federalismo es una vaga idea. Hoy tenemos una Corte que sólo está representada por Córdoba, Santa Fe y Capital Federal... Iba a decir Clarín pero es Capital Federal, me refiero al doctor (Carlos) Rosenkrantz. Esta es la realidad. No hay federalismo, no hay una visión de paridad de género dentro del superior tribunal de justicia de todos los argentinos y argentinas.

Es tiempo de sacar, mejorar, aggiornar la cúpula, la cumbre del Poder Judicial. No olvidemos que la mesa judicial de Mauricio Macri arranca, creo yo, con una de las degradaciones institucionales más graves que tuvo la democracia argentina que fue, nada más ni nada menos al comienzo de su gobierno, cuando por decreto -nunca antes un presidente de la democracia se animó a tanto- designa en comisión dos jueces de la Corte. Nunca antes visto. Esa mancha, que hoy lleva la Corte Suprema, nos merece, como dice el Presidente, un debate profundo acerca de qué justicia queremos. Esta justicia comandada desde Olivos y la Rosada o cruzada por el espionaje ilegal; o una justicia con jueces probos, independientes, imparciales, ese es el debate de fondo: qué Justicia queremos. Y en eso, el Presidente ha sido muy claro.

Fuente: Télam / Felipe Celesia

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