Luego de que finalizara el conflicto policial en los principales distritos, la disputa se desató ayer en Salta, donde efectivos dejaron de cumplir funciones en demanda de mejoras salariales, al igual que en La Pampa, donde continuaban las negociaciones.
La extrema tensión que se vivió entre el domingo y el martes, cuando murieron nueve personas en distintos puntos del país, aflojó ayer, al desactivarse las protestas en Mendoza y Chubut, quedando solo dos focos de disconformismo.
Los efectivos de la policía salteña, que no se habían plegado a las medidas durante las horas más álgidas, iniciaron ayer su reclamo, que primero se dio en cuatro comisarías y luego se diseminó por buena parte de la provincia.
En Tucumán, donde los incidentes por los saqueos dejaron tres muertos, los comercios volvieron lentamente a la actividad, luego de una noche de tensión con barricadas en las esquinas, tiros y temor a nuevos robos, además de una represión policial frente a la Casa de Gobierno, que fue condenada por el gobernador José Alperovich.
"Los policías tendrían que haber aguantado, no reprimir. La gente está en todo su derecho de expresar su malestar", dijo el mandatario en diálogo con la prensa ayer, poco antes de que se confirmara la renuncia del jefe de la Policía, Jorge Racedo.
En este contexto, el gobierno nacional insistió en que los violentos incidentes registrados en las provincias en los últimos días "deben ser investigados por la Justicia", a fin de establecer su relación con las protestas policiales.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, reiteró que tanto la rebelión de las fuerzas como los saqueos resultan "una acción premeditada con alevosía para generar métodos extorsivos que empañen los festejos por los 30 años de democracia".
Ayer, efectivos y agentes retirados de Salta iniciaron una huelga en reclamo de aumentos salariales: según informaron las autoridades locales, que también señalaron que mientras dure la medida de fuerza, la seguridad quedó a cargo de Gendarmería nacional.
Las comisarías dejaron de atender llamados desde las primeras horas del día y luego cerraron sus puertas, mientras algunos comerciantes bajaron las persianas de sus negocios para ponerse en guardia frente a posibles ataques y saqueos.
El gobernador Juan Manuel Urtubey ofreció un aumento salarial que llevará a "un agente ingresante a cobrar 6.516 pesos de bolsillo", aunque la propuesta fue rechazada por los efectivos en huelga, que convocaron a una marcha de protesta por la Capital provincial.
En tanto, en Mendoza el mandatario Francisco "Paco" Pérez decidió otorgar por decreto su oferta de 8.500 pesos de básico y el acuerdo se materializará cuando la medida sea publicada oficialmente. No obstante, los policías locales se mostraron conformes y el gobernador.
En Chubut también se levantó la protesta luego de que el mandatario provincial Martín Buzzi confirmara un incremento salarial a partir del 1 de enero.
En La Pampa, donde el gobernador Oscar Jorge todavía no logró un acuerdo con los uniformados, se registraron saqueos en la capital provincial y durante los incidentes, personal que no estaba de paro reprimió y hubo once detenidos.
Aunque no había autoacuartelamiento, un grupo de policías tenía previsto realizar anoche una marcha por las calles de la ciudad de Santa Rosa en reclamo de mejoras salariales y laborales, por lo que el Gobierno pidió "máxima responsabilidad" a los uniformados frente al temor de posibles intentos de saqueos.
En Tierra del Fuego anoche se llegó a un acuerdo, luego de que los policías que encabezaban una protesta en Río Grande resolvieron levantar el piquete que mantenían desde el lunes, por lo que la situación con la fuerza de seguridad fueguina "quedó resuelta"
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