Mantegazza destacó que en el municipio se alcanzó superávit fiscal el año pasado. Y precisó que seguirá invirtiendo en pavimentos, luminarias y servicios esenciales en los barrios más postergados.
El intendente de San Vicente Nicolás Mantegazza inauguró el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante con un mensaje que combinó la gestión de proximidad con una fuerte crítica al rumbo económico del país. El jefe comunal buscó blindar su administración al presentar un escenario de orden fiscal y crecimiento que contrasta con la recesión que atraviesa la Argentina.
El dato político más fuerte del discurso fue el anuncio del superávit fiscal del ejercicio 2025. El jefe comunal utilizó este indicador no sólo como un logro contable, sino como una herramienta de autonomía política: "Mientras a nivel nacional se pregona el ajuste ciego, en San Vicente demostramos que con administración eficiente y compromiso del contribuyente, se puede tener equilibrio sin asfixiar al vecino".
En esa línea, el intendente destacó la decisión política de no aumentar las tasas municipales este año, una medida que definió como un "reconocimiento al esfuerzo de las familias sanvicentinas" en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
Frente a la parálisis de los proyectos federales, Mantegazza fue tajante al ratificar la continuidad del plan de infraestructura en el distrito. Para el oficialismo local, la obra pública no es negociable.
El intendente aseguró que seguirá invirtiendo en pavimentos, luminarias y servicios esenciales en los barrios más postergados, al tiempo que remarcó que el Municipio asumirá responsabilidades en áreas que Nación ha desatendido, especialmente en materia de desarrollo productivo y seguridad.
"Gobernar no es mirar para otro lado cuando hay dificultades; es asumir la responsabilidad de proteger a nuestra comunidad de un modelo que excluye", sentenció Mantegazza en uno de los tramos más aplaudidos por su bloque.
El jefe comunal trazó un paralelismo entre su visión de "comunidad organizada" y la desarticulación de políticas públicas nacionales. Ratificó que la inversión en seguridad y salud seguirá siendo la prioridad presupuestaria para evitar que la crisis social impacte en los indicadores de criminalidad y vulnerabilidad sanitaria del partido.
Respecto al rol del Estado en áreas sensibles como la vivienda, la educación y el trabajo, el jefe comunal reivindicó la política de hábitat local como un acto de justicia social y ratificó que el desarrollo urbano no se limita a construir casas, sino a garantizar servicios básicos, asfalto y luminarias en barrios que históricamente fueron "olvidados" por las gestiones anteriores.
Además, se comprometió a seguir fortaleciendo la infraestructura escolar y los programas de formación técnica y profesional, y destacó el apoyo al sector industrial y comercial del distrito, subrayando que el superávit municipal se reinvierte en generar condiciones para que las empresas locales no cierren y sigan demandando mano de obra sanvicentina.
Luego Mantegazza convocó a los concejales a "ponerse la camiseta de San Vicente". Su discurso dejó en claro que su gestión se posiciona como un polo de resistencia institucional, donde la transformación iniciada hace seis años no se detendrá a pesar de las presiones externas. Con un Concejo Deliberante que será el termómetro de esa disputa de modelos, el intendente cerró su intervención reafirmando su lealtad al contrato electoral que lo llevó al poder: un Estado activo, eficiente y, por sobre todo, protector.
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