Claypole cosechó una igualdad que frenó su racha, pero ya quiere volver a la senda ganadora ante un Rojo impredecible.
Con frío y con algo de bronca, el plantel de Claypole se volvió a encontrar en el campo de juego del Estadio Rodolfo Vicente Capocasa, donde comenzó la semana con tareas regenerativas, luego de lo que fue la igualdad sin goles ante Lamadrid. El conjunto dirigido por Javier Villarreal detuvo su racha de tres victorias en los últimos tres partidos y se clavó en el "club de los 27". Ahora deberá enfrentar a un Muñiz tan irregular como indescifrable.
A la finalización de partido le siguió la decepción de los protagonistas: en El Tambero sabían que habían hecho más que la visita y, sin embargo, la repartija de puntos no fue acorde a eso. Venía de sumar tres victorias en los últimos tres cotejos y un halago les hubiera permitido sumar 30 unidades, lo que les hubiera alcanzado para ocupar la quinta colocación en soledad. Ahora, con 27, están novenos por diferencia de gol, junto a otros cuatro equipos que tiene la misma sumatoria.
Pero este lunes ya estaba casi prohibido hablar de lo que había quedado atrás, ya que el entrenador y su cuerpo técnico los quieren mentalizados en lo que será el duelo ante Muñiz. El Rojo viene de imponerse por 2 a 1 ante Juventud Unida, y en los últimos ocho partidos perdió cuatro, ganó tres y empató uno, sin jamás haber podido repetir resultado.
Es una incógnita que no gana en su terreno de juego desde el 28 de marzo y que puede caer con un colista como Lugano, así como puede golear a Argentino de Rosario, uno de los animadores de la Primera C.
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