El Tribunal Oral Criminal (TOC) Nº 3 de Quilmes condenó ayer a 12 años y 6 meses de prisión a uno de los asesinos de Adrián “Chubi” Novillo, el adolescente de 16 años que en junio de 2014 fue atacado por una patota de delincuentes a la salida del boliche Space, sobre avenida Calchaquí, donde lo molieron a golpes para robarle y le provocaron heridas fatales que desencadenaron su muerte tras dos semanas de agonía.
Karina Báez, madre de la víctima, se manifestó “disconforme” con la pena establecida por los jueces, al considerar que el imputado merecía “prisión perpetua” por tratarse de un “homicidio en ocasión de robo agravado por ensañamiento”, pena que habían solicitado al tribunal las dos letradas que patrocinaban a la familia.
Sin embargo, la mujer ponderó que el fallo haya sido condenatorio. “No estoy conforme, pero me parece importante que lo hayan condenado después de 50 meses de lucha en los que fuimos testigos de verdaderos papelones judiciales”, aseveró en diálogo con POPULAR.
Por el crimen, los magistrados Alejandro Portunato, Alicia Anache y Edgardo Salatino condenaron a Fernando Amaro, alias “Pichichu”, un barrabrava del Quilmes Atlético Club que fue señalado por testigos y efectivos policiales como integrantes de la patota que atacó a Novillo.
“La banda que mató a mi hijo era liderada por Liliana Cárdenas, conocida como ‘La Gorda Lili’. Ella era la que les daba las armas para robar y droga para vender. Esta mujer está prófuga”, explicó Báez, al tiempo que agregó: “El día que mataron a mi hijo, había entre 8 y 12 integrantes de esta banda. Hasta el momento, además de Pichichu (condenado ayer) tenemos identificados a 9 de ellos, de los cuales dos eran menores de edad y fueron absueltos”.
Por último, Báez, profundamente conmovida, advirtió: “Esto me trajo un poquito de paz, pero Adrián me falta todos los días. Ahora vamos a descansar y juntar fuerzas para ir por todos los asesinos que nos faltan”.