Tras la derrota ante Banfield, Quilmes debía aguardar por los resultados de sus inmediatos competidores. Ayer, luego de la victoria de Olimpo de Bahía Blanca ante Patronato por 3 a 1, El Decano entró en la zona de descensos y, si hoy terminara el campeonato, debería disputar un partido desempate ante Arsenal de Sarandí.
La crisis es grande en El Cervecero y no viene de ahora. Pero sí amaga con ponerse peor y peor a cada partido. Con Talleres de Córdoba en el horizonte inmediato del Cervecero, algunos de los referentes comenzaron a blanquear cuánto les afecta esta racha negativa que ya se extiende a siete partidos sin conocer la victoria y los tiene en puestos de descenso.
“Estamos mal pero no somos los peores que estamos en la tabla”, manifestó el arquero de Quilmes, Cesar Rigamonti. La tragedia se vive en tiempo presente antes y después de cada partido. Desde hace algunas fechas, El Decano comenzó a mirar los resultados de los rivales esperando que pierdan puntos, pero no ocurrió.
“En el vestuario había jugadores que lloraban. Tenemos mucha bronca. Lo nuestro pasa más por nuestro equipo”, aseguró el cordobés.
Qué hay después de Banfield
Con dos jugadores menos, con el ánimo golpeado y muy complicado en la tabla de posiciones, El Cervecero deberá preparar un duro cruce con Talleres de Córdoba. Los de Barrio Jardín están en la onceava colocación en la tabla general y vienen muy derechos.
Están en zona de Sudamericana y de los últimos seis partidos ganaron cuatro, perdieron uno y empataron el otro. Para esto, Rigamonti se sinceró y destacó que “hay que demostrar actitud y rebelarse” y puntualizó: “Hay que sacrificarse y trabajar para dar vuelta esta racha negativa”. Hoy, por primera vez, el equipo regresará a las prácticas en puestos de descenso.