El joven piloto local festejó su consagración en el Turismo Carretera por las calles de Quilmes y exhibió el trofeo ante sus seguidores. De esta manera, coronó de la mejor manera un año que no había comenzado bien
La consagración del piloto de Bernal Mauro Giallombardo, como campeón de Turismo Carretera fue mucho más que un gran trofeo en la vitrina del joven de 22 años, sino que fue un himno al amor y a la pasión por un deporte que genera adrenalina entre quienes lo hacen y los que alientan.

El año de Mauro no había sido fácil, ya que la Rana tenía casi sellada su incorporación al Top Race, que finalmente no prosperó.

Luego, cuando quiso butaca para la nueva Super TC 2000, los costos eran muy difíciles de afrontar. Ya con la chance de prosperar en el Turismo Nacional Clase 3, una de sus cuentas pendientes, no tuvo un auto competitivo como esperaba y decidió dar un paso al costado.

Sin embargo, cosas muy lindas le sucedieron; como la prueba de un auto NASCAR, el Dodge Charger en Estados Unidos u obligar a ilustres del automovilismo, como Guillermo Ortelli, a luchar hasta el final por el título de TC.

En La Plata, Giallombardo tuvo que aprovechar al máximo todas las herramientas que tenía y acontecimientos que se presentaron para lograr su cometido: fue uno de los mejores de la clasificación, dominó su serie, reguló junto a su coequiper y amigo Juan Bautista de Benedictis todo lo que tenían para que a cualquiera de los dos se le de el gran logro y el más importante: ganar en una final, condición sine quanon para ser campeón de la Copa de Oro.

Cabe remarcar que con sus 22 años es todo un hombre record en lo que a títulos argentinos se refiere, y ganó en escalera todo lo que compitió en las divisionales ACTC: en 2008 el TC Mouras, en 2010 la corona del TC Pista y este año la del Turismo Carretera; como si los años pares le sentaran de maravillas.