Vecinos de Florencio Varela están cansados de convivir con un basural desde hace más de un año y exigen a las autoridades tareas de saneamiento. Además, señalaron que se convirtió en un verdadero foco infeccioso para la comunidad.
Ese acopio de mugre está ubicado cerca del cruce de la avenida Juan Domingo Perón y avenida Calchaquí, a poca distancia del límite con Berazategui.
En diálogo con El Quilmeño, Miguel, vecino de la zona varelense, se mostró indignado ante la inacción de las autoridades al señalar que “estamos cansados de convivir con este basural, hace ya un año que está”.
La mugre que dice presente en la intersección de Perón y Calchaquí puede afectar a la salud de los residentes debido a que se transformó en un foco infeccioso.
“Basura domiciliaria, ramas, animales muertos y hasta autos abandonados son las cosas que se pueden ver en la montaña de mugre”, describió Miguel, quien no quiso brindar su apellido.
Además, declaró que es “una pena que esta esquina se encuentre así ya que es muy transitada debido a que está en el límite entre Berazategui y Florencio Varela”.
Como se mencionó arriba, la basura es un refugio ideal para diferentes alimañas que pueden transmitir enfermedades.
En este sentido, subrayó que hay “moscas, mosquitos y hasta ratas de gran tamaño. Es una verdadera asquerosidad y peligroso para la salud, sobre todo la de los más chicos”.
Encerrados
Para evitar que los insectos y roedores entren a los hogares, los vecinos deben cerrar puertas y ventanas, con el temor de que sean picados o mordidos.
Harto de todo esto, Miguel recordó que ya realizó varios reclamos a la Municipalidad y que “ninguno recibió una respuesta”.
Posteriormente, volvió a exigir a las autoridades a que “de una vez por todas se pongan las pilas y ordenen a las cuadrillas sacar toda la mugre de la esquina. Ellos deben saber que ya ni se puede estar “.
Otro punto que abordó, es “el olor a podrido que larga toda esa mugre. Es insoportable si pasas por al lado de ahí. Espero que de una vez por todas piensen en nosotros, en los chicos y los adultos mayores como yo. Nos merecemos vivir mejor”, concluyó Miguel.