Las recientes tormentas pusieron en evidencia el estado de abandono del barrio San Martín, de San Francisco Solano, donde los vecinos reclaman desde hace 30 años que el Municipio de Quilmes realice obras de desagües para evitar inundaciones, al tiempo que denunciaron una invasión de ratas, cucarachas, lagartijas y anguilas.
En la zona no poseen los desagües tradicionales, aún continúan las antiguas zanjas que, por falta de mantenimiento, se encuentran totalmente colapsadas. El agua no drena, se estanca frente a las casas y genera serios trastornos para los vecinos.
Por este motivo, los habitantes del barrio San Martín volvieron a pedir que las autoridades locales lleven a cabo obras de urbanización. Esta problemática se extiende hasta la villa Saionara, que está ubicada detrás de la fábrica del mismo nombre, en Triunvirato y Camino General Belgrano.
Roselyn, una mujer que vive sobre la calle 888, relató que “hace 30 años que pedimos desagües cloacales y pluviales”. ”Tenemos una mísera zanja que rebasa, se llena y se tapa. Además tenemos las napas por arriba del nivel de la tierra, los pozos ciegos también colapsan y está todo contaminado”, señaló la vecina.
Por el momento, el barrio no figura en los planes de obras que el gobierno municipal está impulsando: “No tenemos ningún desagüe y en la gestión de (Francisco) Gutiérrez al menos teníamos bombas depresoras, que ya no funcionan”, agregó Roselyn en diálogo con el portal Hecho en Quilmes.
El brote de aguas servidas no sólo pone en riesgo la salud de los vecinos. También atrae todo tipo de alimañas. Según denunciaron, el barrio padece una invasión de ratas. A eso se le suman las cucarachas, lagartijas y anguilas, que -aunque menos peligrosas- también representan un dolor de cabeza.
En ese sentido, sospechan que el nuevo asentamiento empeora la situación de las napas y, por tal motivo, los pozos ciegos están siempre al límite. “La solución va a llegar cuando hagan las cloacas y los desagües”, remarcó Roselyn.