El operativo policial fue respondido a piedrazos por la mujer y las hijas, una de las cuales resultó detenida. El predio -donde se había vendido droga- es reclamado por sus dueños legítimos.

A piedrazos y balas de goma terminó un violento desalojo de una parrilla clandestina que era gerenciada por la familia de un barrabrava de Quilmes, y durante el cual fue detenida una de sus hijas por resistencia a la autoridad.

El operativo se produjo en el local ubicado en las avenidas Felipe Amoedo y La Plata, que había sido usurpado hace aproximadamente doce años por Luis Enrique “Hueso” Poli -fallecido hace 6 meses por HIV en prisión- y que, hace un mes, había vuelto a funcionar tras un larga clausura por venta de droga.

En este contexto, la mujer y las dos hijas de 19 y 20 años de Hueso habían resuelto reactivar este emprendimiento ilegal a pesar de que las notificaciones de desalojo seguían llegando.

Con el objetivo de hacer frente a la policía, la familia de Hueso habían contratado a dos menores, de 14 y 17 años, quienes se desempeñaban como serenos.

En diálogo con El Quilmeño, fuentes policiales del Gabinete Criminológico de la Comisaría 9na de Quilmes Oeste señalaron que “fue un desalojo violento porque tanto los menores como las dos hijas de hueso se resistieron a los piedrazos, lo cuales fueron respondidos por los efectivos mediante balas de goma al suelo”.

“Estaban muy violentas, y una de ellas, la mayor, fue detenida por Resistencia a la autoridad y liberada a las horas”, puntualizaron.

Asimismo, declararon que el operativo también demandó la intervención de miembros del Grupo de Apoyo Departamental de Quilmes (GAD).

Vivir con miedo

En otro orden, la fuentes de la Comisaría 9na sostuvieron que el terreno pertenece originalmente a “tres hermanos que venían luchando desde hace doce años para recuperar el predio de más de mil metros cuadrados”.

Más de una década de sufrimiento llevaban los propietarios originales, quienes habían sido amenazados por Poli. “Ellos recibían amenazas por parte de Hueso. Este les decía que si hacían la denuncia se iba a cortar y los iba a contagiar de SIDA”, describieron.

Con el fallecimiento del barrabrava, producida hace 6 meses, “los hermanos sintieron un gran alivio y optaron por realizar la denuncia”.

Consultado por si las familiares de Huevo seguían teniendo relación con la hinchada de Quilmes, afirmaron que “están desvinculadas”.

La parrilla ya había sido allanada por la Policía y por la Agencia de Fiscalización y Control quilmeña en varias oportunidades.