Rusia se pronunció por la expiración del tratado START III con EE.UU., el último acuerdo que limitaba las armas nucleares estratégicas entre ambas potencias.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia se pronunció este miércoles sobre la expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como "START III" o "Nuevo START", que concluye este jueves 5 de febrero y que constituía el último pilar de contención nuclear entre Rusia y Estados Unidos.
El acuerdo fue firmado el 8 de abril de 2010 por los entonces presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama, entró en vigor en febrero de 2011 por un período de diez años y fue prorrogado sin condiciones previas por cinco años más en febrero de 2021. Su objetivo central era limitar y reducir los arsenales nucleares estratégicos de ambas potencias.
En un comunicado oficial, la Cancillería rusa afirmó que, con la expiración del tratado, las partes “ya no están vinculadas por ningunas obligaciones ni por declaraciones simétricas en el contexto del tratado, incluidas sus disposiciones centrales”, y que, en consecuencia, quedan libres para definir sus próximos pasos. No obstante, aseguró que Rusia actuará de manera “responsable y mesurada”, basando sus decisiones en un análisis de la política militar de Estados Unidos y de la situación estratégica general.
Según recordó el comunicado, en febrero de 2023 la Federación de Rusia suspendió la aplicación del tratado debido a lo que calificó como una situación insatisfactoria en su implementación y a acciones “absolutamente inaceptables” por parte de Estados Unidos, que consideró contrarias a los principios fundamentales del acuerdo. Moscú atribuyó esa decisión a la política “extremadamente hostil” de la administración de Joe Biden y a pasos que, según su visión, constituyeron una violación sustancial del tratado.
Entre los factores señalados, Rusia mencionó las acciones estadounidenses en el ámbito de la defensa antimisiles, que consideró desestabilizadoras y contrarias a la interrelación entre armas estratégicas ofensivas y defensivas establecida en el tratado. De acuerdo con el comunicado, estas medidas afectaron el equilibrio estratégico y presionaron la viabilidad del acuerdo.
A pesar de las tensiones, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso reconoció que el tratado cumplió en general sus funciones principales, al contribuir a frenar la carrera armamentista estratégica, permitir reducciones significativas en los arsenales y garantizar un nivel suficiente de previsibilidad a largo plazo. En ese marco, recordó que, aun tras suspender su aplicación, Rusia declaró su intención de mantener voluntariamente las restricciones cuantitativas centrales hasta el final del ciclo de vida del tratado en febrero de 2026, una postura que también fue adoptada por Estados Unidos en ese momento.
El comunicado también hizo referencia a una iniciativa presentada por el presidente ruso, Vladímir Putin, el 22 de septiembre de 2025, para que ambas partes asumieran autorrestricciones voluntarias y respetaran los límites máximos del tratado durante al menos un año después de su expiración. Sin embargo, Moscú señaló que no recibió una respuesta oficial de Washington y consideró ese silencio como un enfoque erróneo y lamentable.
En este contexto, Rusia indicó que tomará este escenario como un hecho consumado al definir su política futura en materia de armas estratégicas ofensivas. Al mismo tiempo, advirtió que está preparada para adoptar “contramedidas militares y técnicas contundentes” ante posibles amenazas a su seguridad nacional, aunque aseguró que permanece abierta a la búsqueda de soluciones políticas y diplomáticas basadas en el diálogo, la igualdad y el beneficio mutuo, si se dan las condiciones adecuadas.
Con la expiración del Nuevo START y ante la falta de un acuerdo sucesor, Rusia y Estados Unidos, las dos potencias con los mayores arsenales nucleares del mundo, se encuentran por primera vez sin un documento vigente que limite y controle este tipo de armamento.
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