Además de su famoso uso culinario, el aceite de oliva fue utilizado
desde tiempos remotos en otras aplicaciones gracias a sus numerosas
propiedades. Cosméticos y cuidados terapéuticos hacen de este aceite un
gran aliado del hogar.
Dice la historia que el cultivo de la oliva comienza en el mundo antiguo, alrededor de 3000 a.C. Egipcios, griegos y romanos dejaron huellas de su uso en el arte culinario, como cosmético, en aplicaciones terapéuticas y como combustible de iluminación en lámparas de aceite.
En América fue introducido por los colonizadores españoles, y se cree que aproximadamente en el año 1550 llegó a nuestras tierras. El aceite de oliva procede de la aceituna, el fruto del árbol de olivo, una planta oleaginosa que comienza su cultivo en la zona mediterránea.
Entre sus propiedades benéficas, además de su incomparable sabor, se le asocian acciones como hipotensor, diurético, laxante, se le atribuye una alta concentración de ácidos grasos monoinsaturados, que colaboran con la producción del llamado colesterol “bueno” (HDL), y por otra parte, reduce el colesterol “malo” (LDL). Contiene nutrientes, vitaminas y antioxidantes. Por sus propiedades se lo aplica también en dermatología.
La medicina popular lo utiliza mezclado con una infusión de flores de manzanilla para calmar la piel de los bebés, mezclado con esencia de romero es tónico hidratante para el cabello seco. En la antigüedad se lo utilizaba mezclado con hierbas aromáticas para obtener perfumes espesos y de mayor duración.
Hoy también se lo utiliza en cosmética, tanto casera como comercial, jabones artesanales, cremas y tónicos. Contiene ácido linoleico, una sustancia que el organismo no produce, pero que evita la evaporación de agua. También nos provee de, al menos, cuatro antioxidantes y vitamina E, que pueden ayudar a neutralizar los radicales libres perjudiciales que provocan el envejecimiento, además, mejora el acné y es hidratante. Puede usarse como lubricante sin contraindicaciones, por ejemplo para los hombres después de afeitarse o como bálsamo para los labios agrietados. Belleza Para el cabello reseco: rociar el pelo con aceite de oliva y masajear desde la raíz hasta las puntas. Envolver con una toalla caliente durante 5 minutos. Después, lavar el cabello. Repetir cada quince días.
Para controlar el frizz: unas gotitas de aceite de oliva en el pelo seco.
Cuidado de pestañas: masajear las pestañas por las noches con un poquito de aceite de oliva, dejar actuar toda la noche.
Para las manos: un poco de aceite de oliva en manos y uñas, después poner las manos en guantes de tela calientes, dejar actuar por 20 minutos. Además, suaviza las cutículas, mezclado con jabón, masajearlas.
Exfoliación del cuerpo: frotar suavemente la piel con una mezcla de aceite de oliva y azúcar, luego enjuagar.
En el baño de inmersión: agregar unas cucharaditas de aceite en el agua. Aporta suavidad a la piel.
Remover el maquillaje: poner una gotita en cada mejilla, en la frente y debajo de los ojos, luego retirar con un paño humedecido en agua tibia.
Para renovar la máscara de pestañas o el delineador líquido de ojos: si están secos, con unas gotitas de aceite de oliva quedarán como nuevos.