Mediante la neuroadaptación, el cerebro desarrolla a través del hábito una especie de "enfoque inteligente". Los tratamientos de avanzada para la presbicia se valen de este mecanismo natural para la solución definitiva de cada caso

Hay muchos motivos para imaginar al ojo como una cámara fotográfica o de video que va registrando nuestra realidad a cada instante, pero lo cierto es que la visión es un sistema mucho más complejo aún, que incluye al cerebro e involucra a la percepción subjetiva, la atención y otros fenómenos que se dan de manera conjunta y coordinada entre el cerebro y los ojos. Así, nuestro sentido de la vista se adapta y nos adapta al mundo.

“Este mecanismo de neuroadaptación no es consciente, sino que es un proceso de adaptación automática de la visión que realiza el cerebro a través del hábito de mirar, y juega un papel central en la recuperación de la plena capacidad visual, por ejemplo, en el tratamiento quirúrgico de la presbicia”, explica el Dr. Robert Kaufer, médico oftalmólogo (MN 83.878, MP 445.193-4), especialista en cirugía oftalmológica.

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La presbicia, que en mayor o menor grado afecta prácticamente a todas las personas después de los 40 años, consiste precisamente en el desgaste natural que el ojo como dispositivo físico va teniendo con los años.

Es el motivo de consulta más frecuente en los pacientes de más de 50 y, hasta hace no mucho tiempo, el motivo por el que la mayoría de las personas debían incorporar el hábito de usar anteojos para ver “de lejos” o “de cerca”.

Alternativas:

“Hoy la oftalmología de precisión cuenta con alternativas de tratamiento muy seguras y eficaces que le permiten al paciente una solución definitiva de la presbicia sin tener que depender del uso de anteojos, como la cirugía de reemplazo del cristalino por lente intraoculares multifocales”, señala el Dr. Kaufer.

Las lentes intraoculares multifocales, que tras un meticuloso proceso de diagnóstico y los estudios previos se colocan con una cirugía ambulatoria de pocos minutos con anestesia local, permiten resolver definitivamente la visión lejana y cercana sin necesidad de un “entrenamiento” consciente.

“Algunos pacientes -manifiesta el doctor- refieren un ligero efecto de halo alrededor de las luces nocturnas inmediatamente después de la operación, pero la neuroadaptación hace que este efecto cada vez moleste menos y en la mayoría deja de ser un inconveniente a los pocos meses, como mucho, al cabo de seis meses”.

El cerebro automáticamente va haciendo que la persona, al cabo de ese tiempo, sencillamente deje de percibir ese efecto óptico que es inesencial en el proceso de la visión.

Pero el conocimiento de los mecanismos de la neuroadaptación posibilita otras alternativas de tratamiento para las personas con presbicia, como la llamada monovisión.

“En pacientes con presbicia para los que las lentes intraoculares multifocales no sean una buena alternativa, es posible otro tipo de solución para no tener que vivir dependiendo de un par de anteojos”, explica el especialista en relación con este método.

El mismo, consiste en adaptar un ojo para la visión cercana y mantener el otro con más aptitud para la visión de lejos, según destaca el profesional.

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