Todos los niños atraviesan esta etapa de diferentes formas. Si esta tendencia no se corrige y, peor aún, se acentúa con frases como "portate bien que si no te llevo al doctor", les crearemos a nuestros hijos un miedo perjudicial, al punto de correr riesgos de prolongarlo. Por eso existen algunas claves efectivas para tranquilizarlos en coordinación con el pediatra.

El miedo al doctor es un sentimiento normal que se va perdiendo con la confianza. La mayoría de los niños en algún momento lo experimenta y luego, en un trabajo conjunto del pediatra y los padres, lo van perdiendo. Es así que la mayoría de los niños logran ir contentos y reconocer por el nombre a su pediatra. La forma en que los adultos respondan a la ansiedad del niño, frente a circunstancias como la visita al pediatra, facilitará o no su adaptación. Si esto no se logra no hay que ignorarlo ni subestimarlo. Deben conversarlo con su pediatra para acompañarlo y brindarle confianza, indica la médica pediatra, doctora Maricarmen Di Fabio (MN 74.318), integrante de la Fundación Hospitalaria.

Para poder comprender mejor los miedos de los niños hay que tener en cuenta cuáles son sus los mismos, ya que estos cambian según la edad:

eHasta los 6 meses temen a estímulos sensoriales intensos. Aproximadamente entre los 6 y 8 meses presentan ansiedad de separación. Entre los 12 y 18 meses continúan con algunas ansiedades de separación, ya que descubre que es un ser autónomo y cuando interactúa con otras personas piensa que lo van a dejar abandonado.

eDe 2 a 3 años tiene miedos específicos de tipo ambiental, como a los truenos y relámpagos, al fuego, al agua, a la oscuridad y a las pesadillas. Lloran, se aferran, buscan seguridad y contacto físico. Tienen terrores nocturnos.

eDe 4 a 5 años le temen a la muerte.

Conocer estos períodos nos permite ser preventivos. En las primeras etapas vamos a ser muy suaves en los movimientos, en un ambiente cálido y silencioso.

En el niño mayor vamos a ir ganando su confianza mientras esté con su mamá, jugando con él, mostrándole los elementos con los que lo vamos a revisar y luego lo vamos a ir revisando. En el niño mayor, ya que conversamos con él de temas de su interés, y luego le explicamos que lo vamos a revisar.

¿Qué debe hacer el pediatra?

-Crear un ambiente amable y cálido. Usar guardapolvos con detalles de colores. Jugamos con los niños pequeños antes de desvestirlos y charlamos con los niños mayores. Generar buenos lazos.

eEn las subsiguientes consultas, sostener este lazo creado. Por eso es tan importante el pediatra de cabecera, ya que el niño reconoce y tiene confianza a su pediatra. Permite que éste le realice el examen físico sin temor.

Consejos para los padres:

eSiempre contarles que van a ir al pediatra.

eNunca amenazarlo previo a la consulta.

eReferirse al pediatra por el nombre, para que les resulte más amigable.

-No enojarse con el niño, si no que tranquilizarlo para dejar que lo revisen.

eEl juego ayuda mucho. Pueden jugar con el niño al doctor, en el mercado hay muchos juguetes divertidos que les permite tomar confianza previa a la consulta. No sobreprotegerlos para no trasmitirles la sensación de que la consulta pediátrica es algo malo. Al perder el miedo al médico, cuando ese niño sea un adulto no tendrá miedo en confiarle al profesional la verdad de lo que le ocurre y siente, y no va a ocultarle vital información.

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