Cada vez más argentinos se animan a ser donantes voluntarios. Pero cuesta. El desconocimiento se transforma en miedo y, muchas veces, le juega en contra a la humanidad. En el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, un detalle de por qué es importante y muy sencillo donar.

Es inevitable: cuando se habla de donaciones para trasplantes, las personas suelen pensar en la muerte. El miedo ronda siempre alrededor del desconocimiento.

La donación de órganos voluntaria se vuelve dificultosa, entonces, por esa asociación inmediata con la muerte. Y esa relación suele volcarse, también, a la donación de médula ósea.

Por falta de conocimiento (y no de información, porque las campañas están activas), en general se emparenta una práctica con la otra y, sin embargo, es necesario aclarar que no son iguales: "Para la donación de médula ósea, el donante debe estar siempre vivo y sano", explica a DiarioPopular.com.ar Gustavo Piccinelli, director del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del Incucai. Las células progenitoras hematopoyéticas son comúnmente conocidas como médula ósea.

La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de algunos de los huesos del cuerpo como las crestas ilíacas (hueso de la cadera), el esternón o los huesos del cráneo.

Este tipo de trasplante es necesario en enfermedades hematológicas, como leucemia, anemia aplástica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos. En la mayoría de los casos, es la última opción de vida.

Lo ideal es que sea un familiar (por lo general, un hermano) del paciente el que pueda donar, pero, lamentablemente, la realidad indica que sólo el 25 por ciento es compatible genéticamente con una persona de lazos sanguíneos. Por eso existen dos tipos de donantes: emparentados y no emparentados.

Cuando el caso no puede resolverse de manera intrafamiliar, entonces, hay que recurrir el registro de CPH del Incucai. "El Registro Nacional forma parte de la  Red Mundial de Donantes de Médula Ósea  Bone Marrow Donors Worldwide para conseguir donantes no emparentados compatibles con el paciente que lo necesita en cualquier parte del mundo, y por supuesto también en Argentina", detalló Piccinelli. Esa red nuclea a más de 25 millones de donantes en todo el mundo.

Cómo ser donante voluntario

Basta con tener entre 18 y 55 años, un buen estado de salud y pesar más de 50 kilos.

El procedimiento es el siguiente: el voluntario se acerca a uno los centros de donantes que  funcionan en los Servicios de Hemoterapia de 58 hospitales de todo el país y allí le extraen una muestra de sangre. Con el consentimiento informado del donante se toma una pequeña muestra de la unidad de sangre para realizar el análisis de su código genético (HLA), cuyos datos se ingresan al registro.

"La persona no dona su médula ósea en ese momento, sino que queda registrada y, si algún día aparece un paciente que coincida con su genética, se la llamará para hacer efectiva la donación", explicó el director del Registro.

Lo ideal es que el donante sea cien por ciento compatible con el paciente, para asegurar una mayor sobrevida. Pero no siempre sucede: a veces, un 70 por ciento basta para que se produzca el trasplante.

El momento de la donación

El donante podrá elegir por el procedimiento que prefiera, excepto que el hematólogo o médico del paciente recomiende uno en particular.

*Punción de médula ósea: se realiza en el hueso de la cadera. Se utiliza anestesia general, por lo que el donante deberá pasar, como mínimo, un día internado.

*Por aféresis: durante cinco días, se le inyectan al paciente unos factores en el hombro, para que las células madre se distribuyan a la circulación general. Luego, se extrae sangre a través de un catéter que se coloca en una de las venas mayores del brazo o el pecho. La sangre entonces se cicla a través de una máquina que separa las células madre del resto de células sanguíneas. Las células madre son retenidas mientras que el resto de la sangre es regresada al donante a través del mismo catéter. Este proceso toma aproximadamente de dos a cuatro horas. A menudo se requiere repetir este proceso durante varios días hasta que se hayan recolectado suficientes células madre.    

El Registro Nacional de CPH cumple este 1° de abril 12 años y, desde entonces, la cantidad de donantes voluntarios aumentó en más de un 100 por ciento.

Actualmente, se registran 1500 nuevos donantes cada mes.

Para Piccinelli, sin embargo, la cantidad no es tan importante como la calidad. "No nos interesa tanto captar donantes, como captar donantes concientizados", aclara. Es que, en varias ocasiones, los donantes se registran y, al momento de hacer efectiva la donación (a veces pasan años hasta que se contacta al voluntario), se niegan. Por miedo, desconocimiento, influencias de sus familiares, esos donantes se arrepienten.

Por eso, el compromiso debe mantenerse en todas las etapas. Para ello, la información es indispensable. Y las vidas que se pueden salvar por un donante concientizado, también.     


* Para fomentar la donación, el 14 de abril en la Plaza de los dos Congresos habrá un equipo para la extracción de sangre y registro de CPH. La misma acción se repetirá el 21 de abril en el Parque Centenario de la Ciudad de Buenos Aires.

Más información en: Incucai



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