En dicho artículo, la doctora de origen indio presenta sus experiencias como interna en hospitales de ancianos en Inglaterra, presentando sus reflexiones frente al abandono de ancianos y la relación que esta condición tiene en la salud de ellos.
La historia es presentada días antes de ser Navidad y protagonizada por una ficticia señora Doris Rafferty, mujer de 82 años de edad y madre de dos exitosos hijos que la tienen abandonada en dicho hospital. Frente a eso la señora Rafferty sufre por distintos dolores cada día que la hacen quejarse con el médico de turno a diario, siendo imposible por parte del facultativo el encontrar una cura para ellos, ya que en realidad no existen. La mujer sufre por su soledad, que sentirá estando en la casa de sus hijos como en el hospital. "Es que estoy tan sola y tiene tantas horas el día" le dice Doris a la doctora, y luego de mirarla con ojos sollozantes le pregunta a ella "¿doctora, puede darme usted la cura para la soledad?"
Presentando una temática que nos puede recordar a la reciente película Gatos viejos, en este articulo la doctora Purkayastha nos muestra como el abandono puede influir de forma negativa en la salud de la gente de la tercera edad. Pero la solución no está en sólo en las manos de la salud. Esta "epidemia" nos muestra una situación social que es necesario revertir para poder eliminar esta sensación de abandono entre los mayores, siendo parte de cada núcleo familiar el no excluir a sus integrantes longevos para que ellos no engrosen las nutridas listas de abuelos abandonados, personificados acá por la señora Doris.
Por otra parte, una nueva investigación ha revelado que la soledad está vinculada a una serie de respuestas inmunes disfuncionales, lo que sugiere que esta condición podría afectar a la salud general. Los investigadores, de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, descubrieron que las personas que estaban más solas mostraban signos de reactivación del virus latente del herpes, y producían más proteínas relacionadas con la inflamación como respuesta al estrés agudo, en comparación con individuos que se sentían socialmente más conectados.
Estas proteínas indican la presencia de inflamación, y la inflamación crónica está vinculada a numerosas enfermedades, como la diabetes de tipo 2, la artritis y el Alzheimer, así como la debilidad y el declive funcional característicos del envejecimiento, publicó la Universidad de Ohio en un comunicado.
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