Cuando Robin Williams lo hizo famoso encarnándolo en el cine, al psiquiatra norteamericano Patch Adams, que utilizaba como recursos terapéuticos el disfrazarse de payaso, jugar, bromear, en suma devolverles la capacidad de reír a sus pacientes, aún no se conocían en Argentina: Los Payamédicos.
En el año 2003, el médico psiquiatra José Pellucchi y la licenciada Andrea Romero, concretaron la primera formación de Los Payamédicos, seguramente imaginaron algunas cosas no otras: imaginaron que sería extraordinario que este verdadero intento científico terapéutico diera resultado y perdurara en el tiempo.

Lo que no imaginaron, con seguridad, era que iban a llegar tan lejos, obteniendo reconocimientos tan altos como los de ser declarados Ciudadanos Ilustres de Buenos Aires, entre infinidad de distinciones argentinas y del exterior, tampoco imaginaron que iban a ser convocados desde universidades extranjeras y otros foros médicos para explicar y dar las claves de éste fenómeno terapéutico y social.

Cuando conocí al doctor Pellucchi en el año 2007, éste se desempeñaba como psiquiatra en Terapia Intensiva, del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo, de la Ciudad de Buenos Aires.

Su tarea, nada fácil era asistir a pacientes de alto riesgo internados en Terapia Intensiva. Yo no sabía que existían, entonces Los Payamédicos. Una mañana, al visitar a mi madre internada (obviamente en una sala de mujeres, casi todas octogenarias) del mencionado hospital, ella me cuenta que a la noche había estado en la sala unos payasos... me sorprendió también me hizo dudar por su senilidad -porque siempre creí que los payasos en un hospital eran y son para los chicos internados-. De todos modos averigüé y así conocí al doctor Pellucchi que esa mañana estaba en su lugar habitual en Terapia Intensiva.

Cuando le conté de mi sorpresa sobre la inesperada actuación de payasos en una sala de adultos, me explicó: "Cuando una persona está internada sufre una regresión, por eso, cuando llega a las últimas instancias de vida muchos llaman a Dios, pero casi todos llaman a la madre... como si fueran chicos...", explicó el científico quien completó la idea ante este periodista: "Por eso disfrutan de los payasos, regresaron emocionalmente, de alguna manera son como chicos".

La mejor definición de la vida y obra de este grupo, creado por el doctor Pellucchi, que actualmente se desempeña en el Hospital Zubizarreta y los domingos lo hace en el Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda, es la que se encuentra en los portales de la web.

La misión de Los Payamédicos es contribuir a la salud emocional del paciente internado. "Para tal fin -dice el doctor Pellucchi- utilizamos recursos psicológicos y artísticos relacionados con juegos, música, teatro, técnica de clown, magia y el arte humorístico en general. El grupo está supervisado por médicos y psicólogos con amplia experiencia en niños y adultos internados por diversas patologías orgánicas".

El método de trabajo es la individualización, y especialización de las intervenciones que requieren de la información que brindan los equipos médicos que incluyen nombre y edad del paciente, diagnóstico y pronóstico de la enfermedad, situación anímica del paciente y la de su familia.

¿Cómo trabajan?

-Trabajamos junto a la cama del paciente. Eso sí: siempre se le pide su acuerdo al paciente, nunca se trabaja por imposición, es decir entrar de golpe a su habitación o rodear su cama y empezar a actuar.

¿Cómo se maneja la relación con los pacientes?

-Los Payamédicos estamos especialmente preparados para garantizar el respeto y la confidencialidad que requiere el medio sanitario y hospitalario en particular. Para que las cosas sean así, los Payamédicos estamos formados en tres áreas estrechamente relacionadas: la artística, la psicológica y su adaptación al medio hospitalario.

Enterados así todo parece muy simple tal vez esa sea la clave. Los Payamédicos son profesionales de la salud: médicos, psicólogos, estudiantes de medicina, carreras afines y artistas que trabajan en forma voluntaria en los Hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Neuquén, Rosario y Salta, realizando un abordaje escénico terapéutico de los pacientes hospitalizados.

No lo va a decir el doctor Pellucchi ni sus colegas Payamédicos, pero sin dudas, lo que llevan adelante se llama hacer el bien.

Con Patch Adams, y un poco por casualidad, comenzó la historia

Tenía 26 años cuando Doherty Hunter Adams fundó el Instituto Gesundheit! Era 1971 y el apodo de Adams -que aún no se había recibido de médico- era Patch (Parche). Hoy, a los 67 años (cumple 68, el 28 de mayo próximo), es un prestigioso psiquiatra, activista social, ciudadano diplomático y escritor. Creador de la terapia de la risa como elemento curativo o sanador, para decirlo sintéticamente.

El doctor Adams es algo más que un médico psiquiatra. Es un hombre de pensamiento social. No sólo es payaso, sino es un científico que dice "curar puede ser un intercambio de amor y no un transacción económica".

Su relación con la psiquiatría comenzó "desde adentro". En 1968, cuando tenía 22 años, luego que se suicidara un tío, Adams también intentó suicidarse, por lo que su madre lo llevó a un instituto neuropsiquiátrico.

Lo asignaron a una habitación que compartía con Rudy, un hombre que sufría alucinaciones y tenía terror a las ardillas. Y ahí comenzó a gestarse algo distinto: Adams, en lugar de tratar de hacerlo callar o gritarle para que no lo molestara decidió crear (crearse) un ambiente grato tratando de jugar con Rudy, a quien consiguió no sólo hacer reír sino a que perdiera el miedo.

Luego de esta experiencia, Adams descubrió que era muy fácil comunicarse con la gente, por lo que decidió inscribirse en la Universidad para estudiar Medicina, cosa que no le resultó fácil debido a su especial carácter, desde ser objetor de conciencia contra la Guerra de Vietnam, a tratar gratuitamente en lugares gratos a enfermos diversos. Años después lo consiguió creando en Instituto Gesundheit!, del cual está físicamente alejado -ya no lo dirige-, sino que recorre el mundo con su equipo de "payasos médicos" dando conferencias (que le reportan 11.000 euros cada una), dinero que va a parar al Instituto que fundara.

Adams siempre estuvo convencido que la salud de una persona no se puede separar de la salud de su familia, de su comunidad y del mundo. Y siempre soñó que los enfermos pudieran ser tratados en lugares gratuitos, gratos, amables y hasta divertidos. Puede decirse que buena parte de ese sueño se cumple, tanto en EE.UU. como en Argentina con Los Payamédicos.



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