Las consecuencias son tan molestas como invalidantes. Quien las sufre está bajo la constante tensión de que el dolor vuelva.

Desde hace un tiempo, gran parte de los Hospitales Públicos de Argentina cuenta con gabinetes de tratamientos de migrañas y cefaleas, un terreno sobre el que ha avanzado muchísimo en nuestro país y en el mundo. Por ejemplo, en Europa, el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología afirma que la migraña tiene un importante componente hereditario.

Su definición responde a un tipo de ataques recurrentes que se presentan con una intensidad, frecuencia y duración muy variables, por lo común el dolor de cabeza presenta una localización unilateral que se alterna, con un tipo de dolor pulsátil y que no es extraño que vaya asociado a náuseas y vómitos. Asimismo se experimenta un fuerte rechazo a los ruidos (fonofobia) y a las luces intensas (fotofobia). Se trata de una enfermedad crónica en la que no es posible unificar una causa común.

Se calcula que el 11% de la población sufre migrañas. Estas se presentan por vez primera entre los 10 y los 45 años, aunque ocasionalmente pueden aparecer con posterioridad en personas sin antecedentes. Datos a tener en cuenta son los factores hereditarios y el hecho de que afecta más a las mujeres que a los hombres.

Otros factores relevantes por su incidencia en los dolores de cabeza son el estrés, ciertos alimentos o el medio ambiente, entre otros. Entre los factores desencadenantes más importantes se pueden destacar:

Luces brillantes, alcohol, olores o perfumes, reacciones alérgicas, cambios hormonales, estrés, tabaquismo, ciertos alimentos o saltarse las comidas, ruidos fuertes, irregularidad con el sueño, ejercicio.

El dolor de cabeza puede consistir en una sensación sorda del dolor o bien ser severo. Puede estar localizada tras el ojo o en la parte posterior de la cabeza y el cuello. No es inhabitual que muchos afectados manifiesten que las migrañas empiecen siempre en el mismo lado. Normalmente se experimentan del siguiente modo:

ePalpitantes; laten con violencia.

ePeores a un lado de la cabeza.

eSe inician como un dolor sordo, empeorando en cuestión de minutos.

eSuelen durar entre 6 y 48 horas.

Hay, no obstante, multitud de síntomas asociados al dolor de cabeza.

Aunque ya se ha apuntado la variabilidad de la sintomatología, conviene tener en cuenta diversos aspectos a la hora de efectuar un diagnóstico lo más preciso posible. Solo así se podrá proponer un tratamiento con garantías de éxito.

Por ello quien sufre dolores de cabeza continuos debe recurrir a un médico neurólogo en primera instancia. En cambio si el dolor es constante puede estar dando síntomas de otra afección, pero siempre y en todo caso debe ser consultado el médico

Existen diversos remedios, unos más reconocidos médicamente y otros familiarmente conocidos como remedios caseros.

Entre los más básicos conviene observar los que siguen:

ePráctica moderada de ejercicio aeróbico.

eReposo en lugares con poca luz y sin ruidos.

eEliminar el alcohol y el tabaco.

eMasajes en la nuca y el cuello.

eDormir adecuadamente, evitando tanto el exceso como el defecto.

eControlar la alimentación, particularmente ciertos alimentos potencialmente contraindicados para las personas propensas a la migraña.

eEvitar en lo posible las situaciones estresantes.

eInfusiones de plantas relajantes (tilo, manzanilla, melisa).

eInfusiones de betónica, atendiendo a las dosis y contraindicaciones.

eUn poco de café con limón; antiguo remedio que parece ser bastante efectivo.

Como es obvio, el aspecto fundamental consiste en evitar los factores desencadenantes del dolor de cabeza, algo que debe observarse de un modo individual, atendiendo siempre a las causas susceptibles de afectar a cada persona.