Desde hace unos años el mundo comenzó a prestarle atención a algo que decían los médicos: consuman más pescado, en especial peces de mar, porque en ellos viene una importante "medicina natural": el omega 3. Pero... ¿de qué se trata? Estas son algunas características de estos ácidos grasos que el cuerpo no puede producir por sí solo.

Los ácidos grasos omega 3 son considerados esenciales para la buena salud, ya que el cuerpo no puede producirlos por sí solo, y se obtiene de los alimentos, como el pescado de mar, ya sea el salmón, el atún y el halibut u otros mariscos incluyendo algas y krill. Además de ciertas plantas y aceite de nuez.

Los ácidos grasos omega 3 también conocidos como ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs por sus siglas en inglés) desempeñan un papel crucial en el funcionamiento del cerebro, así como también en el crecimiento y el desarrollo. Con el tiempo se han hecho populares, ya que pueden reducir el riesgo de enfermedades al corazón. Se recomienda principalmente el consumo de pescado, como la caballa, la trucha de lago, el arenque, las sardinas, el atún blanco y el salmón. Su consumo debe ser al menos 2 veces cada semana.

Las investigaciones demuestran que los ácidos grasos omega 3 reducen la inflamación y ayudan a prevenir el riesgo de enfermedades crónicas, como las enfermedades al corazón, cáncer y artritis. Los ácidos grasos están altamente concentrados en el cerebro y parecen ser muy importantes para la función cognitiva, que ayuda a la memoria y el rendimiento. De hecho los niños que no reciben suficientes ácidos grasos omega 3 de sus madres durante el embarazo están en riesgo de desarrollar problemas de visión y de los nervios.

Los síntomas que se tienen al tener deficiencia de estos grasos, incluye fatiga, mala memoria, piel seca, problemas de corazón, cambios de humor o depresión y mala circulación.

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Es muy importante tener la proporción adecuada de omega 3 y omega 6 que es otro ácido graso esencial en la dieta. Ya que el primero ayuda a reducir la inflamación y el segundo tiende a promover la inflamación. La dieta más común en Estados Unidos contiene 14 a 25 veces más ácidos grasos omega 6 que en comparación al omega 3, muchos médicos orientados a la nutrición consideran que los niveles de omega 6 son muy altos. De hecho, los estudios sugieren que el aumento de graso omega 6 en la dieta de omega 3 están asociados con el empeoramiento de la inflamación con el paso del tiempo y con un mayor riesgo de muerte en los pacientes en hemodiálisis.

La dieta mediterránea tiene un equilibrio más saludable entre el omega 3 y el omega 6. Varios estudios han demostrado que las personas que siguen esta dieta son menos propensas a desarrollar enfermedades al corazón. Además esta dieta enfatiza los alimentos que son ricos en ácidos grasos omega 3, que incluye granos enteros, frutas y verduras frescas, pescado, aceite de oliva, ajo y el consumo moderado de vino.

Las personas que siguen una dieta de estilo mediterráneo, tienden a tener mayores niveles de colesterol HDL (bueno) que ayudan a promover la salud del corazón. Los inuit conocidos como esquimales, reciben grandes cantidades de ácidos grasos omega 3 por su consumo de pescado, por ende tienen un aumento del colesterol HDL y una disminución de los triglicéridos (grasas de la sangre). Varios estudios muestran que los suplementos de aceite de pescado, reducen los niveles de triglicéridos.

Las nueces contienen omega 3 en forma de ALA (ácido alfa linolénico) que ayudan a reducir el colesterol y los triglicéridos en personas con niveles altos de colesterol.

Varios estudios clínicos sugieren que las dietas ricas en ácidos grasos omega 3 reducen la presión arterial en personas con hipertensión. Según un análisis de 17 estudios clínicos con suplementos de aceite de pescado encontró que tomar 3 o más gramos de aceite de pescado al día pueden reducir la presión arterial en personas con hipertensión no tratada. Sin embargo solo debe tomarse bajo la supervisión de un médico.