La costumbre de adelantarse a una situación para "hacerse la película" tiene contraindicaciones en nuestro ánimo y también en la salud, generando un espiral descendente. Ajustar nuestros sentimientos a situaciones reales representa el principio de solución. De dejar de "darse manija" a alternativas eficaces.
Reemplazar los pensamientos negativos por una actitud positiva no es sencillo, por el contrario representa un arduo trabajo. Con frecuencia nos encontramos rumiando pensamientos que no nos hacen bien. En ese ida y vuelta mental, minucioso pero parcial hace falta modificar la mentalidad. Es el momento intentar un cambio.
En principio conviene asumir que a diario mantenemos una conversación mental, nos hablamos, inventamos posibilidades, imaginamos situaciones y reacciones. En muchos casos estos pensamientos son negativos y se convierten en una espiral ascendente muy difícil de parar, un pensamiento se encadena con otro y creamos una película mental.
¿Cuántas veces empezamos imaginando un encuentro con alguien y terminamos batallando mentalmente con esa persona sintiendo tanta rabia como si hubiéramos discutido frente a frente?
Lo primero que hay que entender es que esto no nos hace bien, no sólo nos sentimos mal en el momento, sino que posiblemente condicione nuestras acciones a futuro.
Después de todo, nuestras acciones están basadas en nuestros pensamientos. Tal vez, si cambiamos la cualidad de nuestros pensamientos, logremos cambiar nuestras acciones.
Por otra parte, existen investigaciones que dan cuenta que las personas con exceso de pensamientos negativos, tienden a enfermarse con mayor frecuencia o bien que ante un problema de salud, su recuperación es más lenta.
En este sentido, los científicos argumentan que el sistema inmune se ve afectado por nuestros pensamientos. Dejar de basar nuestros pensamientos en sentimientos, situaciones y fantasías negativas no es sencillo, pero tampoco es imposible. Y por supuesto, esto no implica negar la realidad.
Nos suceden a diario situaciones que despiertan nuestra negatividad, la clave pareciera ser evaluar, meditar, sopesar o llegar a ciertas conclusiones analizando aquello que nos sucede, pero no anclar el pensamiento en las sensaciones negativas; en el lenguaje popular podría decirse "no darnos manija".
¿Qué podemos hacer?
El primer paso es darnos cuenta que estamos elaborando una charla negativa interna. Reconocer esa espiral ascendente en la que nos sumergimos muchas veces. A veces, prestar atención a los sentimientos negativos como la rabia, el enojo o la angustia, podemos desentrañar cuando se originaron, y esto nos puede ayudar en el reconocimiento de una cadena previa de pensamientos negativos. A partir de allí, es importante reconocer cuando estamos entrando en esa cadena y poder frenarla, automáticamente para poder cambiar la mirada y lo que viene.
Cada persona encuentra su método para contrarrestar la avanzada de negatividad. Para algunos es una palabra simple y directa como "basta". En cambio, para otros puede ser pensar en algo lindo o en alguien querido, correr el foco de atención. Posiblemente, en esta tarea sea necesaria una gran dosis de paciencia. No es sencillo cambiar hábitos muy arraigados, pero son eso hábitos y pueden modificarse.
Peligro, historias imaginarias
Así como creamos esta especie de guiones negativos, también tenemos la capacidad de crear guiones positivos.
Si imaginamos una discusión en la que sacamos toda nuestra rabia, bien podemos imaginar que decimos aquello que creemos necesario de un modo menos doloroso, de alguna manera, tendiéndole la mano a nuestro interlocutor imaginario. Abrir una chance a sentir que una solución es posible y poder compartir con el personaje en cuestión la búsqueda de alternativas, ya es en si mismo, el principio de solución al dilema.
A partir de allí, la discusión imaginaria puede ser otra e incluso la fantasía sobre la reacción del otro, también. Se trata en todo caso de inventar una historia con un final positivo, después de todo es más saludable ser feliz a tener razón.
En este sentido conviene siempre un manto de sinceridad como para pensar una o varias opciones de solución que lleguen en general a buen puerto. De lo contrario, la dificultad al momento de encarar el problema o el caso que motiva la crisis quedará sujeto a un único pensamiento.
Sí, cambiar lleva tiempo, pero es importante elegir llenar la mente con imágenes y pensamientos positivos. La conversación interna empezará a modificarse y se convertirá en un hábito consciente. El pensamiento opuesto contra el espiral negativo, un buen remedio
Una técnica muy recomendada para salirse de la espiral negativa es, en el instante en que nos damos cuenta que estamos cayendo en ella, cambiar al pensamiento opuesto. Es decir, si estamos pensando en la rabia que nos provoca una situación, imaginémonos sintiendo alegría. Puede parecer un ejercicio simplista, pero es efectivo para no entrar en la escalada negativa, y podemos descubrir entonces, que podemos sentirnos mejor. El ejercicio del pensamiento opuesto es ventajoso para librar a la mente de preocupaciones innecesarias y de cúmulos de pensamientos negativos, eso sí, si logramos convertirlo en un hábito. La formación de hábitos
En este caso, se trata de cambiar un hábito por otro. No basta hacer este tipo de ejercicios un par de veces. Dicen los especialistas que cambiar un hábito lleva unas tres semanas aproximadamente. La mente piensa una sola cosa por vez, no se piensan muchas cosas al mismo tiempo aunque a veces nuestras rumiaciones nos lo hagan parecer. Entonces, no es tan complicado, una vez advertidos del pensamiento negativo, cambiar a su opuesto.
Afirmaciones positivas: Algunas personas practican las llamadas afirmaciones positivas, expresiones cortas y focalizadas. Pueden tener que ver con un deseo a concretarse o con el cambio de cualidad de los pensamientos. Estas expresiones, al repetirlas a lo largo del tiempo, es como si abriéramos nuevos senderos en nuestra mente, nuevas conexiones, creando también la posibilidad de un nuevo orden de pensamientos, lejos de la negatividad.
Anclar nuestros pensamientos en la negatividad no hace bien, no sólo nos sentimos mal en el momento, sino que posiblemente condicione nuestras acciones. Dejar de basar nuestros pensamientos en situaciones y fantasías negativas no es sencillo. No implica negar la realidad. La clave pareciera ser analizar lo que nos sucede, pero no anclar el pensamiento en sensaciones que nos afecten.