Cuentan que el té es la bebida, exceptuando el agua, más consumida
en el mundo. En nuestro país, si bien existe un buen consumo, el mate o
el tereré cuando hace calor, le ganan la pulseada.
Tal vez por eso, no tenemos arraiga la costumbre de tomar, por ejemplo, té frío. Sin embargo, a la hora de mitigar el calor, las necesidades de hidratación, e incluso para acompañar las comidas, tener una jarra de té en la heladera puede ser una sana alternativa, sobre todo para evitar el consumo de gaseosa y jugos químicos. Origen y leyendas Si bien se sabe que el té nació en China hace unos 5.000 años, como toda aparición también tiene su halo mágico. Según la leyenda china, el emperador Shen Nung descubrió esta bebida cuando estaba bebiendo agua hervida a la sombra de un árbol silvestre.
Gracias a la brisa, unas hojas del árbol cayeron en la olla y el emperador bebió la infusión y sintió una especial sensación de bienestar. En la India, se atribuye el nacimiento del té al príncipe Bodhi-Dharma, quien predicando el budismo, después de un largo recorrido de cinco años, se sintió débil. Por sugerencia de los sabios recogió algunas hojas de un árbol especial y tras beber su infusión, se curó sintiéndose estimulado lo que le permitió cumplir su promesa de continuar el camino predicando.
La leyenda japonesa cuenta que al final de los tres primeros años de peregrinación, el Príncipe Bodhi-Dharma, soñó con todas las mujeres que había amado, que habían sido muchas. Cuando despertó se sintió avergonzado, e hizo una promesa: no volver a dormir, así, no volvería a soñar con sus errores. Cuando el sueño y el cansancio casi lo vencían y estaba a punto de quebrantar la promesa, masticó las hojas de un arbusto que encontró en su camino y descubrió que tenían la propiedad de mantener los ojos bien abiertos.
En China, el té, fue incorporado en la tradición como un elemento cultural y ceremonial, el cual así se ha mantenido a lo largo del tiempo, y en Japón, al ser adoptado por la filosofía zen, deja de estar asociado a lo religioso, y se convierte rito secular que busca elevar la espiritualidad, los valores humanos y la apreciación por la naturaleza, es famosa la llamada Ceremonia del té.
Desde oriente, los europeos llevan el té a Holanda hacia el 1610, en los años siguientes se extiende por el resto de Europa. Poco a poco todos los países fueron aceptando esta infusión, pero como es sabido, aún hoy en Inglaterra, el Five O´Clock o Té de las cinco, sigue siendo una costumbre, tanto para las clases más humildes como para la realeza.
En Rusia, hacia 1567 los militares cosacos, describieron una deliciosa bebida china, llamada cha. Inmediatamente el té se convirtió en una bebida muy popular. Aún hoy, en las casas, alrededor del samovar, se comparte el té entre familia y amigos. Como es de esperar, el té negro llegó a América en la época de la conquista.
La misma planta Los tipos principales de té (blanco, verde, negro, aromatizado y prensado) y sus variedades son producto de los métodos de elaboración, pero todos provienen de la misma planta. Cómo y con qué Las proporciones de los nutrientes del té pueden variar según el tipo y calidad del té que se consume. Además, la preparación del té puede variar sus propiedades.
Nueva costumbre El té helado, es una bebida económica, fácil de preparar y deliciosa para refrescarse en momentos de mucha sed, incluso para acompañar las comidas y evitar el consumo de jugos artificiales y gaseosas.
Cómo se hace Té helado: preparar el té con medio litro de agua, 3 o 4 saquitos o 5 cucharaditas si es en hebras, dejar reposar tres minutos. Endulzar a gusto y agregar medio litro de agua fría, luego guardar en la heladera. Una vez que está bien frío, agregar jugo de limón.
Para variar El té helado se puede hacer con te común o combinarlo con té de hierbas, manzanilla, cedrón, entre otros. Es una opción saludable para ofrecer a los chicos y muy refrescante.
170 ceremonias diferentes se estima que tienen al té como centro. La importancia del té en Oriente es difícil de comprender en el mundo occidental, ya que forma parte de muchas expresiones culturales.
Es muy buen desinflamante de ojos, o para descansar la vista: compresas embebidas en té frío otorgan bienestar y calman ardores ya sea producidos por una excesiva exposición al sol o bien a haber estado demasiado tiempo frente a una pantalla de computadora.