Sin dudas es una verdad de Perogrullo afirmar que es mejor estar sano que enfermo, no obstante es cierto que, pudiendo estar sanos, no son pocas las veces en las que nos enfermamos pudiendo evitarlo, tanto de la mente como de nuestro organismo. Estar atentos a lo que nos afecta y evitar los malos pensamientos es una de las claves para salir adelante.

Existen en general conductas, antes que acciones, que nos enferman. Todo parece indicar que si cambiamos ciertas formas de vivir vamos a estar mejor y vamos a bajar la cantidad de sedantes, antiácidos, etc. que debemos consumir diariamente, tanto recetados como a través de la peligrosa automedicación.

Pero tratándose de problemas de salud, lo mejor es la opinión de un médico, en este caso, la doctora María Alejandra Montenegro (MN: 64.191 / MP: 29.398), que como punto de partida en este tema manifestó: "El primer paso es estar relajado, no sólo con la mente sino también con el cuerpo. La relajación es la contraparte del estrés, para lo cual hay varias técnicas como meditación, yoga, la oración, la contemplación, el arte, donde uno participa con la experiencia, a donde uno va como iría al gimnasio, así se entrena la mente, como un músculo.

Más adelante Montenegro agrega, "también es importante qué veo, qué escucho, qué estímulos recibo. Es necesaria una buena música, algo que me guste, saber lo que quiero, para ello es trascendental saber lo que no quiero. Y aquí toma relevancia dedicarme un tiempo para mí, para lo que me hace bien".

Es de destacar que "cada pensamiento que entra en nuestro ser de acuerdo con nuestras experiencias pasadas y las presentes va a desarrollar un concepto o creencia, de allí un sentimiento, si este es muy fuerte puede determinar una emoción que no es otra cosa que un sentimiento agitado, convincente, que se apodera de nosotros, si no es tan fuerte depende de la calidad de la creencia -si resulta amenazante o es amorosa-, va a determinar una actitud". Y a continuación la especialista enumera los pasos a seguir.

"Analicemos: si la creencia es amenazante que es la más frecuente y la que produce daño, el cuerpo se prepara para luchar o huir con una cascada de reacciones como aumento de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, agudización de la vista y el oído, aumento de la circulación en el sistema locomotor y la liberación de neuropéptidos muy conocidos, como la adrenalina que permite la respuesta para luchar o huir y continuar vivos.

Ahora bien, si la mayoría de nuestras creencias resultan amenazantes estas sustancias químicas quedan permanentemente circulando y produciendo destrucción celular y de allí todas las enfermedades crónicas degenerativas, infecciosas, cáncer.

Todos estos pasos duran menos de un segundo, paralelamente se desencadena una respuesta bioquímica en el cuerpo.

"Esto se debe a que estoy siempre preparado para luchar o huir, lo que normalmente llamamos estrés. Cuando una enfermedad o anteriormente un síntoma (todavía no tenemos la enfermedad conformada) llega al cuerpo, la amenaza en nuestra mente estuvo mucho tiempo antes y no nos dimos cuenta, se evidenciaba por un estado de ánimo como tristeza, angustia, ansiedad, enojo, depresión, agitación, o sensaciones como acidez de estómago, colon irritable, contracturas musculares, cansancio, decaimiento, apatía, dolores corporales generalizados, falta de atención y de concentración, etc.", finaliza la doctora Alejandra Montenegro que a continuación brinda una serie de recursos de sanación.

¿Cómo revertimos esto?

Primer paso, cambiar la calidad de las creencias, en la actualidad hay muchas técnicas para esto que podemos resumir en entrenamiento mental.

El segundo paso es estudiar todas las variables orgánicas bioquímicamente y con imágenes para saber cómo esta nuestro cuerpo, que es un reflejo de nuestra mente y ésta de nuestro espíritu.

El tercer paso consiste en implementar un plan de alimentación, actividad física, técnicas de control de estrés, suplementación de lo que nos falta y tratamiento de las dolencias si existieran.

Como contrapartida al estrés, "cuando estoy relajado, meditando, la frecuencia cardíaca baja, los músculos se descontracturan y ahí aparece el verdadero yo, que no está ligado a los estímulos del medio externo sino al interior de nuestro ser. Ahí aparece el que sabe lo que quiere. Pero para ello tengo que estar presente en el aquí y ahora, para poder disfrutar de las cosas en el presente".

En este punto, Montenegro aclara que "el tiempo es un instrumento de la mente, el pasado está en mi cabeza, el futuro es algo que está por venir, el único momento real es el aquí y ahora, el presente. Y es ahí donde debemos situarnos para no enfermar".


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