Se inauguró el 7 de mayo de 1876. El predio porteño inició una semana con actividades culturales, propuestas gastronómicas y jornadas hípicas para celebrar su trayectoria.
Un día como hoy, pero hace 150 años, un 7 de mayo de 1876, abrió sus puertas el Hipódromo de Palermo. Este aniversario recibió tanta gente al igual que hace un siglo y medio atrás, cuando fue su inauguración: las 60 hectáreas le abrieron las puertas a la gente, unas aproximadamente 10 mil personas, con algunas esperando del lado de afuera. Los tranvías, llenos, y los 50 vagones que se agregaron al ferrocarril tampoco alcanzaron. Ese acontecimiento tan especial y que reunió a tantas personas, mantuvo a lo largo de la historia ese espacio de comunidad que hoy se celebra.
El público también pudo participar de propuestas especiales dentro del predio. Uno de los atractivos fue el tren hacia partidores, que permitió observar la largada desde la pista, mientras que los más chicos disfrutaron de una kermesse montada para el evento. Sobre el cierre del día se presentaron Maggie Cullen junto a la fanfarria de Granaderos y, más tarde, el dúo La T y La M.
Se cuenta que las carreras de caballos en Argentina existían mucho tiempo antes de que se inaugurara el hipódromo. Se habla de un potrero ubicado entre lo que hoy es Avenida del Libertador y Luis María Campos, en el que se apostaba a las cuadreras y a las carreras de sortijas que duraban hasta que llegaba la policía.
Algunos caballos llegaron a la Argentina de la mano de Pedro de Mendoza en 1536 y durante muchos años vivieron sin que se los dome. Muchos años más tarde, habiendo pasado las Invasiones Inglesas, se organizaron carreras al estilo del país británico (trayectos rectos de entre 150 y 500 metros, dos jinetes, cada uno en su carril delimitado por estacas). En 1849, el escocés Diego White armó la primera pista oval en el barrio de Núñez y fundó con otros compatriotas la Foreign Amateur Racing Society. No fue difícil popularizarlo: años más tarde, las carreras ya eran de un consumo masivo de entretenimiento.
Llegó la hora de maximizarlo, la gran inauguración del nuevo hipódromo, con una tribuna con capacidad para 1.600 personas y 40 palcos para familias.
En 1883 pasó a ser organizado por el Jockey Club, fundado por Carlos Pellegrini un año antes con el objetivo de difundir el Turf. Se escribió un reglamento para las carreras junto con el Stud Book, el registro genealógico de los animales de sangre pura de carrera introducidos o nacidos en el país. En 1884 se celebró el primer Gran Premio Nacional, que se sigue compitiendo hasta el día de hoy.
La transformación arquitectónica más importante del lugar llegó a comienzos del siglo XX. En 1908, el arquitecto francés Louis Faure Dujarric encabezó una remodelación integral con estilo neoclásico, que incluyó la ampliación de las tribunas Paddock, Oficial, Especial y Nueva, cada una con capacidad para 2.000 personas.
Además de las mejoras estructurales, el complejo incorporó jardines y un restaurante operado por el Hotel de la Paix. Entre las tribunas Oficial y Paddock también se instaló un reloj fabricado en Alemania. La tribuna Oficial, una de las postales históricas del lugar, fue declarada patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. Las reformas estuvieron listas para los festejos del Centenario en 1910. Actualmente, la pista principal de arena cuenta con 2.400 metros de extensión y capacidad para 21 caballos, mientras que el circuito de césped mide 2.200 metros.
En 1953, el Estado tomó control del predio tras su expropiación y quedó bajo la órbita de Lotería Nacional y Casinos. Con el paso de los años llegaron distintas modernizaciones: en 1967 aparecieron los partidores automáticos y, desde 1971, comenzaron a disputarse carreras nocturnas. Ya en la década del 90, el gobierno de Carlos Ménem avanzó con la privatización. Desde el 5 de agosto de 1992 es administrado por la sociedad anónima Hipódromo Argentino de Palermo.
Hoy, el Hipódromo Argentino de Palermo organiza unas 120 reuniones hípicas por año y suma espacios destinados a recitales y eventos culturales. Además, sus salas de tragamonedas figuran entre las operaciones más importantes del mundo dentro de ese sector.
Si hasta Gardel le cantó...