El matrimonio que tenía la obra en su poder en Mar del Plata, renunció a cualquier reclamo y deberá abonar un resarcimiento para evitar un juicio por encubrimiento.
El cuadro “Retrato de una dama” que fue sustraído de una galería neerlandesa durante el nazismo y llevado de manera clandestina hasta una casa de Mar del Plata será restituido a la legítima heredera del dueño.
De esta forma lo determinó el juez federal Santiago Inchausti, titular del Juzgado Nº1 Federal marplatense, en una audiencia que tuvo lugar este viernes con la participación del fiscal Carlos Martínez, los abogados de la familia Goudstikker —damnificados— y los representantes de Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, quienes tenían la obra en su poder.
El cuadro, pintado por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como Il Pitocchetto, el cual aún no ha sido valuado, se encuentra en este momento bajo custodia preventiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Según medios de Mar del Plata, la intención de la dueña legítima es que el cuadro sea exhibido de manera temporal en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, a modo de promover el conocimiento y la concientización sobre el saqueo de obras de arte durante el régimen nazi.
Mientras que, para evitar un juicio oral por delitos de encubrimiento, el matrimonio aceptó en la audiencia suspender el juicio a prueba, y renunció de manera expresa e irrevocable a cualquier derecho o acción sobre la pintura. De ese modo, quedó habilitada la restitución a la familia del galerista judío Jacques Goudstikker.
Como condición del acuerdo, deberán realizar un resarcimiento económico de 4,8 millones de pesos, que será abonado en 24 cuotas mensuales a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil.
En 2025, en el marco del 80° aniversario de la Segunda Guerra Mundial, el diario holandés Algemeen Dagblad (AD) publicó una nota especial sobre el caso de Jacques Goudstikker, un galerista judío que escapó de Ámsterdam durante la persecución nazi en los Países Bajos en julio de 1940.
La publicación mencionó un detalle que llamó la atención de las autoridades argentinas y la investigación de un grupo de periodistas, liderado por Peter Schouten y el investigador privado Paul Post, apuntaba contra el jerarca nazi Friedrich Kadgien, quien, según sus indicios, había vivido en Mar del Plata.
Aseguraban que, en el sitio web de una inmobiliaria argentina había una publicación de una casa en venta en Mar del Plata donde, en una foto de un living, se veía colgado un cuadro muy parecido a “Retrato de una dama”.
Mientras que a Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) inició una investigación judicial por presunto delito de encubrimiento de contrabando.
El fiscal Carlos Martínez, quien quedó a cargo de la causa, ordenó un allanamiento en la vivienda, que había sido heredada por Patricia Kadgien, hija del funcionario nazi, luego de que éste falleciera en 1978.
La casa, que había sido puesta en venta, está en la calle Padre Cardiel al 4100, en el barrio Parque Luro. Después de varias idas y vueltas, la acusada entregó el cuadro a la Justicia, pero negó cualquier culpabilidad, asegurando que su familia lo había comprado legalmente.
Según la investigación, “Retrato de una dama” estuvo en ese domicilio al menos desde 1979. Patricia fue imputada junto a su marido, Juan Carlos Cortegoso, por el delito de encubrimiento agravado.
Marie Von Saher, la mujer que peleaba por recuperar el cuadro, es la esposa de Eduard Goudstikker, hijo del Jacques.