Lanús buscará llegar por primera vez al duelo definitivo por el campeonato nacional de basquetbol cuando choque con el Milrayitas en el quinto cotejo de la llave. El rival empardó la serie el viernes pasado.
La historia tendrá una definición el jueves por la noche. Luego de una intensa serie, la paridad 2 a 2 decantó en el quinto juego con un ganador que certificará su lugar en la final de la Liga Nacional de basquetbol. Será el partido más importante que Lanús afronte en el gimnasio Rotilli, donde intentará mostrar su gran rendimiento como dueño de casa sobre Peñarol y, de esa manera, alcanzar el duelo definitivo por la corona por primera vez en el deporte de la pelota naranja.
El Granate desperdició el viernes pasado una oportunidad de lujo para cerrar la llave antes de tiempo. Con la ventaja a cuestas después de haber superado al Milrayitas en Mar del Plata, en tiempo suplementario, durante el compromiso del miércoles, el elenco que conduce Silvio Santander requería vencer a su adversario una vez más, también en la Costa Atlántica, y así sellar su clasificación. Sin embargo, el vigente campeón insinuó su poderío y volvió a las fuentes para llevar el cruce a una quinta y última presentación, pues ganó como anfitrión por 75 a 68, también con un lapso extra, ya que habían igualado en 62.
El visitante careció de la profundidad que le brindaba la claridad de Nicolás Laprovíttola. El base anotó diez puntos, pero no fueron suficientes para derribar la solidez de un rival con un peso específico superlativo.
Por lo pronto, el encuentro se caracterizó por los nervios y la presión dada la magnitud del premio puesto en juego: el acceso a la final del campeonato. Ambas plantillas acudieron al empuje, ganas y entrega por sobre un rendimiento atildado. La dinámica trabada se refleja en las pérdidas, que se elevaron a 56 en total, lo que se convirtió en una marca histórica en la competencia, ya que nunca antes un duelo registró semejante cantidad.
El mejor de Lanús fue Fernando Martina. Su aporte indicó en las tarjetas unos 13 puntos y 11 rebotes.
¿Qué ocurrió en el devenir del choque? Peñarol arrancó con solvencia y se puso en ventaja a partir de su juego colectivo aceitado. Por eso no extrañó que terminara el primer cuarto en ganancia por 20 a 17, tanteador que se extendió en el segundo parcial gracias a la gran cantidad de pérdidas protagonizadas por el Granate. A los vestuarios se fueron 39 a 32.
Para el tercero, la historia viró. Los marplatenses evidenciaron la máxima diferencia al promediar ese bloque (46 a 32), pero con una defensa aguerrida, el visitante se sintió con aplomo y redujo la distancia por 51 a 47. Finalmente, con fortaleza anímica, ambos clubes empardaron en 62 y tuvieron que jugar un tiempo extra, que esta vez fue para el local.
Todo, entonces, se definirá el jueves, día en el que Lanús quiere hacer historia.