A 32 años de la guerra del Atlántico Sur y por un convenio con el municipio, pudieron retornar a la tierra donde defendieron la Patria. Carlos Cualina, Néstor Alvarez y Eduardo Gasparini cuentan la experiencia.
Los vecinos Carlos Cualina, Néstor Alvarez y Eduardo Gasparini tienen dos cosas en común: son de Lanús y ex combatientes de la guerra de Malvinas. Tras largos 32 años de espera y gracias a un convenio que firmaron el centro de Veteranos con la comuna pudieron volver a las islas, y luego contar esa experiencia de ver nuevamente los lugares de combate.

En tanto, también concurrió Leonor Ramírez, hermana de Ricardo Argentino Ramírez, caído en combate. Ramírez, es recordado siempre en Monte Chingolo dado que un sector de esa barriada lleva su nombre desde 1999, con epicentro en la calle Yapeyú entre Pitágoras y Pintos, donde se colocó una placa.

A través de un sorteo que se realiza dos veces al año, un momento que los mismos ex combatientes definen como "de mucha tensión", se selecciona a cuatro integrantes de los dos centros de excombatientes de Lanús para un viaje de una semana a las Islas.

"Néstor Alvarez salió como primer titular, pero él quedó como cuarto suplente y yo como segundo suplente", relató Cualina. Como ex combatientes, la espera hasta el momento del viaje representó instancias muy sensibles de la vida personal de cada uno.

"Estuve 32 años esperando este momento, es todo muy fuerte. De repente, te volvés a encontrar con el frío que dejaste, con las lluvias, los paisajes, los puestos, el clima. Es algo que sólo se vive allá, en ningún lado va a garuar, llover, nevar y granizar todo en el mismo día", expresó Eduardo Gasparini.

El caso de Alvarez es todavía más particular, ya que perteneció al portaaviones A.R.A. 25 de Mayo, de Marina, por lo que era su primera vez en suelo malvinense. "Me tocó compartir con ellos el viaje y esa primera vez en las Islas. Uno tiene muchas vivencias en relación a lo que fue la guerra, pero siempre es bueno escuchar lo que dice un compañero", confió Alvarez.

La bandera de la prudencia
Si bien vivieron un viaje donde imperó el respeto, los ex combatientes argentinos llegaron con algunas exigencias. Previo al viaje, deben enviar toda su documentación para que sea investigada, con la posibilidad de que le veten el viaje las autoridades británicas, deben llevar pasaporte y no portar insignias argentinas que son vistas como una provocación.

"Es muy duro. Uno llega y quiere sacar la bandera y hacerla flamear en todos los puntos, pero sabe que tiene que ser prudente porque no le puede cerrar la puerta a otro compañero. Más difícil es ver que uno debe sacar el pasaporte para pisar suelo patrio o ver como se hace turismo con lo acontecido", expresó Gasparini.

En su caso, cumplió con dos objetivos que tenía previo al viaje. Viajó con una foto de la posición donde había permanecido para volver a tomarse la misma fotografía. "Fue muy difícil encontrar el lugar y tuvimos que caminar tres horas para encontrarlo. Yo recordaba que del otro lado se veía el pueblo y la roca tenía una marca particular. Con la ayuda de ellos, pude volver al lugar, dejar una ofrenda y tomarme la foto. De paso, hice un video donde ellos me salieron de testigos y le pedí matrimonio a mi mujer", evocó.

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