Desde hace 4 años un grupo de proteccionistas de mascotas trata de llevar salud a perros y gatos en el Conurbano Sur, juntan tapitas de plástico y con el producido, realizan campañas de atención y castraciones en barrios humildes del Gran Buenos Aires, en la última jornada en Wilde, se atendieron 167 animalitos, con el detalle de una acción previa de evaluación para mejorar su peso y entrega posterior de medicamentos.
Tapitas para Todos, el nombre de la organización, tiene como una de sus referentes a Gladys, que reside en Remedios de Escalada Oeste y brinda su tiempo y ganas por las mascotas domiciliarias, las abandonadas y espera “concientizar a todos sobre el cuidados de los animalitos, para que no queden en la calle. Tratamos de hacer operativos en barrios humildes para ayudar a las familias a mantener saludables a sus cachorros”.
Con el producido de cada campaña de juntar tapitas de gaseosas o de otros elementos -unas 9 toneladas-, se pagan los veterinarios, los remedios y hasta antes de las jornadas, se avisa en los barrios donde los vecinos piden asistencia de sus mascotas para darles mejor de comer y que leguen a la castración sin sarna o en mal estado.
Gladys, dice que “apunto al animal donde no llegan otros proteccionistas o zoonosis. Los costos de los profesionales los abarca el producido de Tapitas para Todos, también los insumos y medicación para las mascotas, salen con tratamiento cubierto tras la castración”.
Si bien el último 29 de abril la jornada fue en la zona del barrio San José -lindando con Lanús- , donde se castraron 151 animales, en Wilde a fines de febrero fueron 167 los perros y gatos atendidos. la posible próxima jornada, dados los pedidos, sería en Florencio Varela, dado que se trata de un distrito con problemáticas de la gente careciente para mantener su mascotas.
La vecina de Escalada, recibe muchos llamados que le dicen “venís a mi barrio”, porque “hay mucha gente que no puede pagar las cirugías o trasladar a los locales de Zoonosis municipales a sus animalitos, duele decirlo, pero es difícil,, diría imposible, que esos lugareños que no tienen casi para comer trasladen a sus mascotas a lugares de castración”.
Gladys y su grupo lleva casi 4 de años en la zona, y se fueron sumando y ayudando gentes de todos los barrios, primero para juntar el material, comercializarlo y pagar las operaciones, insumos y medicamentos.
“Antes de cada castración en el mes previo se hacen operativos de sanidad y alimentación. “Cocino mucho arroz que se mezcla con alimento balanceado y con changos se llevan a la zona donde están los animales para curarlos y que engordan, entonces llegan a las cirugías más protegidos”, cuenta. La mujer, aseguró que “nos gustaría más responsabilidad de los dueños, decimos no al abandono, que pidan ayuda. A todos los que podemos los castramos y los dejamos en casas de cuidado y se los pone en adopción”.