El perro había quedado ciego por sufrir de cataratas y dejó de caminar pero el cariño de una gata lo volvió a poner de pie. SU enfermedad lo regresó a su estado anterior.
¡Lamentable! Esta es una de esas noticias que nunca quisiéramos publicar en este suplemento Más Allá del Misterio: el perro de la tumba puede quedar ciego nuevamente. El can que no se mueve del cementerio donde descansan los restos de su amo y que pudo volver a caminar gracias a la ayuda de una gata, ahora está a punto de perder la visión. El animal fue diagnosticado con cataratas y había perdido la costumbre de andar por sus propios medios.
Se trata de una mascota que vive junto al nicho en el que descansan los restos de su dueño en un camposanto inglés. Este perro, que ya había perdido la vista en una oportunidad anterior y en consecuencia había abandonado la costumbre de caminar debido a su condición, logró volver a hacerlo gracias a la ayuda de una gata que un día llegó a su hogar. Sin embargo, ahora nuevamente se encuentra afectado de cataratas y ya es muy difícil que vuelva a ver.
Judy Godfrey, una mujer de 57 años, fue la dueña de una gatita llamada Pwditat y que fue recogida abandonada en una calle e hizo posible el milagro de que el can volviera a ver. En la casa del vecino, Thomas Brown, un carpintero jubilado,vivía un perro de ocho años, Terfel, quien fue diagnosticado con cataratas, quedando luego ciego y sin poder movilizarse. Hasta que tiempo después, Brown falleció y el can se afincó junto a la tumba de su amo en la necrópolis inglesa.
La primera vez que se encontraron Pwditat y Terfel fue cuando la gatita llegó al hogar de la señora Godfrey y lo primero que hizo fue acercarse a Terfel y sacarle, gracias a sus encantos, fuera de la cama en donde dormía y pasaba la mayor parte del tiempo y sin ver bien. Desde esa ocasión la gata le ha indicado a Terfel el camino correcto hacia donde debía guiarse. Pero tras la muerte de su amo, la depresión invadió a Terfel, quien desde entonces no se mueve de al lado del nicho de su dueño. La señora Judy ha manifestado que nunca había visto algo parecido, debido al historial de odio que suele ser característico entre las relaciones de canes y felinos, y asegura que "son unos amigos fantásticos" y que la gata Pwditat cada tanto lo visita en el cementerio donde se encuentra desde la muerte hace siete meses del señor Brown.