En una granja ubicada en la localidad de Labhalil, en la provincia de Sefru, centro de Marruecos, una vaca dio a luz a un ternero que tiene un cuello y dos orejas, también dos hocicos y cuatro ojos.
El dueño del animal le explicó a la televisión marroquí que la ternera sólo se alimenta por una boca, mientras que en la otra tiene la lengua pegada al paladar de la boca.
La malformación existió debido al uso incorrecto de medicamentos durante el embarazo de la bovina.