La práctica de yoga creció exponencialmente en todo el mundo durante los 20 últimos años y se convirtió en furor, a tal punto que el jogging y las leggins o calzas, antes reservadas a sus clases, salieron a la calle, se armaron de tecnología y están destronando a los jeans.
Un claro ejemplo es lo que ocurrió en Estados Unidos, país termómetro de las tendencias globales en cuanto a producto y mercado, que los “yoguis” argentinos más exigentes están empezando a experimentar.
En 1998, la compañía norteamericana Lululemon vendió los primeros pantalones de yoga pensados para que las mujeres se sintieran cómodas en las clases.
Dos décadas después, el pantalón con puño y las leggins para yoga terminaron conquistando el armario de personas que no conocen sus ejercicios.
Whatsapp: ¿qué conflictos genera en la vida diaria?
La dieta para llegar en forma al verano
Daniela Cristófori, profesora y manager de Bikram Yoga, una disciplina que se practica a 42 grados, explicó que en los últimos años la ropa no sólo se popularizó en la calle sino que evolucionó tecnológicamente.
“Las marcas apostaron al confort y a la tecnología, y también invirtieron en diseño”, sostuvo.
Las telas de las prendas que usan en sus clases se caracterizan por absorber la transpiración mucho más rápido, ya que no se mojan como el algodón.
“La ropa que usamos se caracterizan por ser fresca, cómoda, tener agarre sin costuras que se incrusten en la piel, es duradera y además tiene diseño”, puntualiza Cristófori.
En 2014, el registro de ventas en los EE.UU. mostraba que los adolescentes de ese país empezaron a preferir las leggins por sobre los jeans, algo también comprobable en Argentina.
En los Estados Unidos las exportaciones de calzas de mujer y pantalones de punto superaron por primera vez en 2017 a las de los jeans, según la Oficina del Censo, citada por Bloomberg.
La popularidad de estos pantalones hizo que las grandes marcas comenzaran a experimentar con nuevos tejidos y tecnologías.
La tela original de Lululemon, con alta proporción de microfibras de nylon en lugar de la típica mezcla de poliéster, fue registrada en 2005.
Diez años después la compañía desarrolló distintos tejidos con fines específicos, como el que absorbe la humedad o el que está elaborado con plata adherida a las fibras para evitar que las bacterias se reproduzcan.
Las leggings de Adidas y Nike, sus competidores, siguen una estrategia similar, con telas que absorben el sudor y regulan la temperatura