Artista plástico, entrenador de kick boxing y docente, el artista plástico Jorge Gionco busca devolver, con sus particulares murales, pinturas y esculturas, algo de lo que la ciudad le brindó a él desde su infancia.
Con cientos de obras dando vuelta por el país, como sus célebres esculturas dedicadas a Evita, los caídos de Malvinas y al fútbol, aún sigue en su ciudad natal "devolviendo un poco de lo que me dio".

Dueño de una mixtura difícil de hallar, el artista plástico y ex campeón argentino de kick boxing, Jorge Gionco, es uno de los vecinos ilustres de Banfield, aún cuando muchos vecinos lo desconozcan. Frente a la estación ferroviaria tiene un centro cultural, que también es su taller y galería, donde recibe a todos quienes gustan no sólo de su arte, sino también de la música y buena gastronomía.

Nacido en capital, Jorge se define como banfileño no sólo por su lugar de residencia, sino también desde su arte. "Yo pinto cosas que son importantes para mí. Cosas que son de mi infancia y del lugar donde crecí", expresó. Además, entre risas, confió: "yo en Banfield robo; con lo que hago trato de devolver algo de todo lo que me dio. Lo que yo hago, lo hago porque me hace bien a mí, porque me gusta, me hace feliz". Así, realizó más de 70 muestras individuales y colectivas, obteniendo 32 premios y menciones, y siendo seleccionado en la Bienal de Vilnius-Lituania 98/99, en el 2000, 2001 y 2002.

Prioridades

A pesar de que su obras están muy bien cotizadas y que recibe propuestas y ofertas de todo tipo, Gionco prioriza aquello que es su esencia y lo que lo distingue como artista. "Pintando retratos te podes hacer millonario en cuatro días si querés, a mi no me importa. Yo asumo desafíos mucho más complejos. Hay cuadros que tengo que están pintados desde colores que son muy complejos de balancear, pero cada obra es un desafío", destacó.

Gionco intercala sus diferentes ocupaciones- artista plástico, entrenador de kick boxing y docente- tratando de hacer rendir las horas, pero siempre guarda un lugar especial: "Me encanta el fútbol, voy siempre a la cancha. Fui preparador físico de las inferiores de Banfield en el '87".

Esa misma pasión lo llevo a homenajear a José Luís "Garrafa" Sánchez, ídolo del Taladro, con una escultura que permanece incólume en el estadio. "La pregunta era cómo no hacerla, fue un placer. Es una escultura muy compleja", destacó. De similar o mayor complejidad, creó una Evita de mil ochocientos kilos, un homenaje a los caídos en Malvinas y el Gauchito Gil más grande tallado en madera de una pieza.

En su faceta de docente, Gionco es un transmisor itinerante de conocimientos. A lo largo del año viaja alrededor de noventa veces a las distintas provincias para dar clases y cátedras abiertas a los estudiantes de Bellas Artes.

Enamorado de la ciudad que lo vio crecer, cree que la función social del arte está en una rama muchas veces desconocida del arte: el muralismo. "En las calles poder enseñar arte. Cuando pasas por una calle y te cruzas con un mural es muy difícil no quedarte mirando. La diferencia entre aquel que se queda con algo y aquel que lo mira y sigue es la educación", señaló.