Así nació, hace más de 4 años, lo que hoy es el proyecto de Ley de Fomento a la Producción Autogestiva de Comunicación Social por Medios Gráficos y de Internet, impulsado por las más de 250 publicaciones que integran AReCIA y presentado formalmente hace poco más de un mes por el diputado del Frente Para la Victoria, Jorge Rivas.
"El año pasado, en particular, fue un año muy duro para las revistas autogestivas, por lo que cobró más actualidad la necesidad de tener una ley que nos regule", cuenta Ingrid Beck, directora de Revista Barcelona, uno de los medios integrantes de AReCIA. "La situación de las revistas es pésima", resume.
Lo que intenta el proyecto de ley, entonces, es darle visibilidad a los problemas que enfrenta el sector, como la distribución, y la necesidad de comprar el papel en forma anual a precios más rentables, contar con algún tipo de crédito blando y estar exentos de algunos impuestos que permitan un mayor grado de penetración en los kioscos y puntos de venta.
"Todo se hace cuesta arriba", destacan Maxi Goldschmidt y Agustín Colombo, de Revista Cítrica (cooperativa fundada por ex trabajadores del desaparecido diario Crítica). "La impresión, la distribución, la cuestión impositiva que no ayuda y conseguir publicidad también es algo muy difícil", detallan.
Después de que fueran golpeadas varias puertas en el Congreso Nacional, Rivas tomó la posta y presentó el proyecto. "A mí me parece que el gobierno tiene una deuda importante con nosotros, porque pretende poner en vigencia una ley de servicios audiovisuales en pos del pluralismo y la equidad y deja librado al azar todo lo que tiene que ver con los diarios y las revistas", detalla Beck.
"Desde Barcelona la autogestión nació de manera natural, no fue una militancia, se transformó finalmente en eso, pero sí es la única manera que concebimos de hacer las cosas", aclara su directora. "Además de dar trabajo, la autogestión aporta un montón a la industria y a la producción local", agrega.
Ailín Bullentini es una de las fundadoras e integrantes de NaN, una revista que nació como agencia, en formato blog, y resultó ganadora de un concurso nacional que tenía como premio la impresión de la publicación. Hoy, el blog y la revista funcionan en paralelo y con la autogestión como bandera. "En nuestra época de estudiantes universitarios, el único mensaje que llegaba como visión de futuro como profesionales era el de pelear hasta el cansancio, atragantando explotación y laburos en negro, hasta 'llegar' a un medio masivo, hegemónico", recuerda Bullentini. "La autogestión se dio naturalmente como respuesta a la pregunta '¿cómo hacer nuestro propio medio de comunicación?", manifiesta.
Para Goldschmidt y Colombo, la autogestión "genera una nueva forma de hacer y de ver el periodismo". "A diferencia de los medios empresariales, el trabajador de prensa trasciende su función particular, porque participa en todas las decisiones", subrayan.
La pluralidad de voces es el ideal al que dicen apostar todos los sectores de la sociedad, sobre todo el político, donde desde el oficialismo y la oposición se disputa el "pluranómetro" de quién apuesta más a la multiplicidad. Ambos, sin embargo, olvidan (hasta ahora) a un actor fundamental: los medios gráficos independientes.
El deliberado olvido afecta no sólo a los hacedores de estos medios, sino a sus actuales y potenciales lectores. La libertad a la hora de elegir qué medio leer siempre está coartada por un aspecto esencial: las opciones disponibles ya pasaron varios filtros (distribución, problemas económicos, etcétera). La nueva ley apunta a que esas opciones se multipliquen. La verdadera multiplicidad de voces, en igualdad de condiciones para todos los medios (incluso, y sobre todo, los autogestivos), es la apuesta.
En palabras de Beck, lo que la ley le aseguraría al lector es "que las revistas independientes lleguen a su mano". "Lo que nosotros aportamos al kiosco es bastante claro: voces disonantes, información que no está operada. Me parece que eso es clave", sintetiza.
"No pedimos prebendas, sino que el Estado nos mire, nos preste atención y verifique que existimos como puentes de difusión, como lo que somos, medios de comunicación que motorizan voces que de otra manera no podrían escucharse", agrega Bullentini. "La ley permite asegurar nuestra existencia y, con ella, la difusión de voces, la verdadera pluralidad de voces", concluye.
Los referentes de Cítrica apuestan a la multiplicación de lectores, gente que "hoy no puede acceder a la revista, les guste el contenido o no, porque no llega a su lugar".
El panorama actual de la mayoría de los multimedios ofrece una polarización entre oficialistas y opositores. Resulta tentador ubicar a los medios autogestivos en una especie de tercera posición. Pero ellos se ocupan de diferenciarse tajantemente.
En el lanzamiento del proyecto de ley en el Congreso, Claudia Acuña, editora del periódico MU, fue categórica al respecto: "Nosotros no somos alternativos ni plan B de ningún modelo decadente, somos el futuro del periodismo".
Beck coincide: "No me comparo (con los grandes medios), estamos en una frecuencia totalmente diferente. Nosotros no operamos para nadie", asegura. "Tratamos de hacer periodismo independiente de verdad, con todo lo que implica decir esa palabra que está bastardiadísima", concluye.
"Nos regimos por un principio básico: sumar aristas al debate, sumar voces, sumar puntos de vista y romper con la bipolaridad", agrega Bullentini y define: "Somos fanáticos de la comunicación y creemos en el derecho a ella como una manera más que el pueblo tiene de ejercer su libertad". "En el caso de NaN, nos enfocamos en proyectos culturales autogestivos e independientes, como aquellos que nacen con la fuerza de quienes los impulsan, los piensan, los concretan; hablan de ellos; y no cuentan con un espacio en los medios hegemónicos", detalla.
"Lo bueno de este tiempo es que, pese a todos estos escollos, siguen naciendo revistas autogestionadas en todo el país", reflexionan desde Cítrica, y resaltan que la creación de AReCIa los "potencia" y les da más visibilidad a los medios autogestivos.
El próximo paso es que se apruebe la ley, entonces. Esa ley que, además de declarar al sector "patrimonio cultural argentino", le de las herramientas para seguir existiendo.
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