Christian Bragarnik, uno de los representantes de jugadores y entrenadores de fútbol más cuestionados, le concedió una entrevista a TyC Sports en la que habló de todo.
A continuación, sus declaraciones más importantes:
Pienso que es normal llevarle jugadores a técnicos que represento. Entiendo que desde la visión del otro se pueda ver algo raro. Pero si hablás con presidentes de clubes con los que trabajé, vas a enterarte que la ética es la que a mí me lleva a no cobrar ninguna comisión en esos casos. Más que un beneficio capaz que es un perjuicio para mí tener a un entrenador que represento en un club en estos casos.
Los representantes somos muy criticados y creo que deberíamos salir a defendernos. En algunos casos específicos no cobro la comisión porque uno entiende que pueden llegar a pensarse algunas cosas raras. Yo trabajo desde la buena fe.
Obvio que mi interés es comercial y me interesa ganar dinero, pero no entiendo por qué se ve mal cuando cumplo mi función. Por ejemplo, en el caso de Nelson Acevedo, a quien Diego Cocca vio todo un año y conoce, no fue traido a Racing por una cuestión de negocio ni nada de eso, fue una transferencia de club a club, totalmente transparente. Si juega mal, se va a decir que fue un negocio, y si juega bien nadie va a decir nada.
Lo de Gustavo Bou fue más un pedido de Cocca que mío. Le dije que seguramente se iban a hablar un montón de cosas, pero él me dijo que no le importaba, porque lo quería. Lo previmos esto. También lo hablé con Víctor Blanco y por eso decidí no cobrar comisión.
A José Mansur lo considero mi amigo. Ahora, yo sé diferenciar la amistad del trabajo. Muchas veces asesoro, y creo que en mi función de asesorar no le ha ido mal a los clubes con los que trabajé. Es obvio que Mansur a la hora de asesorarse va a buscar a la gente que le hace generar buenas situaciones para su club.
Obvio que no fue prolija la salida de Jorge Almirón de Godoy Cruz. A mí me había comunicado que se quería quedar, pero de un día para otro me llamó diciendo que había evaluado que no quería continuar y que ya había tomado esa decisión. Ese mismo día en que él renunció, renunció De Felippe. En ese momento, el técnico de Independiente iba a ser Milito, que tiene mucha personalidad y peso. ¿Ustedes piensan que pudimos armar esa situación, que Milito se presente y todo eso? Se dio la casualidad, que no fue cómoda para mí, y bueno, cada uno después se arma su película y piensa que todo esto estuvo hablado.
Yo comencé trabajando en México. Me recibí de abogado y cuando volví a Argentina empecé a trabajar de representante. También asesoro clubes. En Defensa y Justicia yo tengo un convenio como asesor, donde recibo mi paga como corresponde, y eso lo avala el reglamento de FIFA.
Yo me siento tranquilo, cuando acerco un jugador es porque estoy convencido que va a andar bien. Yo trato de buscar jugadores del estilo de juego de cada entrenador. Y muchas veces llevo jugadores a otros entrenadores que no manejo, y ahí no existen este tipo de especulaciones o problemas.
Nunca hablé con Leonel Di Plácido. Sí es verdad que alguien de mi oficina charló con él, varias veces. Pero jamás le dijo que si no era representado por mí se iba a caer su posible pase a Racing.
Con Germán Lerche hice una gran relación. Con todo lo que le pasó quedé mal, porque cuando colaboré con él entendí que siempre quería el bien de Colón. Y en el caso de Facundo Bertoglio, la operación se hizo de club a club y yo viajé con el jugador porque era algo lógico. Casi en ninguna transacción actual viajan los dirigentes, se hacen negociaciones vía fax. Después de la salida de Antonio Mohamed me fui distanciando un poco, porque como yo ya no tenía un técnico en Colón no tenía tanto contacto con él. Yo con Lerche no tuve ningún problema nunca.
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