No hay cansancio que detenga a Pepe Cibrián. Después del éxito de Priscilla, obra en la que interpretó al exigido personaje de Bernardette, el artista volverá al musical con otro protagónico: será Don Quijote en El hombre de la mancha y estará acompañado por Raúl Lavié y Cecilia Milone, que interpretarán a Sancho Panza y Dulcinea.
La obra se estrenará el 7 de enero en el Maipo y contará con 25 artistas en escena junto con una orquesta en vivo de Ángel Mahler.
"Lavié fue muy generoso en prestarme su Quijote, me dijo con tanta ternura que quería ser mi Sancho, y Cecilia va a estar espléndida también", comentó sobre el proyecto en una charla exclusiva. Además reflexionó sobre su carrera: "Supongo que si no tuviese esta energía para seguir actuando, me moriría".
-¿Qué te motivó a elegir el Quijote?
- Bernardette en Priscilla me devolvió mucho, me generó honor y me colocó en un espacio de actor, que quizás no era muy conocido. Sentí que tenía ganas de seguir siéndolo, de seguir dentro del género musical. Además me parecía fantástico pasar de un personaje de una mujer tan bello al Quijote, a ese símbolo de la caballerosidad, del idealismo.
-El musical requiere de mucho entrenamiento y esfuerzo, y aún así lo seguís eligiendo.
-Sí, en Priscilla me cansé mucho porque de verdad era demasiado. Tenía muchos cambios de vestuario y estar en tacos a veces seis horas haciendo funciones... Llegó un punto en el que me sentía realmente mal. Acá también supongo que me cansaré, pero no tiene esa exigencia de cambios de ropa, aunque sí del personaje. No paro.
-¿A esta altura de tu carrera aparecen miedos al momento de estrenar una obra?
-Sinceramente en este momento no. El único miedo que sé que voy a tener es el día que vaya a salir al escenario por primera vez. Ahí sé que tendré una gran angustia, como nos pasa a todos. Uno se pregunta para qué estoy acá, por qué no estoy en casa. Pero va a ser pisar el escenario y se me va a pasar, porque ensayamos mucho. Además el Maipo es el único teatro que me quedaba por pisar. Con tantos duendes ahí adentro... Es todo maravilloso.
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