El mediocampista, hermano de Renato el defensor central, no llegó a jugar siquiera 100 partidos, pero quedó grabado en el inconciente del hincha de Banfield porque en el 5 a 0 de Banfield en su visita a Lanús, uno de los tantos fue suyo. Sin embargo, su derrotero fuera del Taladro no fue del todo jugoso.
Las lesiones en el Ipswich Town no lo tuvieron en competencia plena, se operó de los ligamentos cruzados y tras una vuelta poco auspiciosa en 2011 rescindió su contrato. En ese lapso fue autorizado a regresar a Argentina durante dos meses para continuar su recuperación y luego volver. Entre su llegada y su recuperación, apenas jugó 17 partidos.
Luego pasó a Libertad de Paraguay, donde tuvo una actuación buena como la que en Banfield le permitió pasar a Europa: tuvo un gran rendimiento en la Libertadores, que le permitió su pase a Chile.
Entonces, del fútbol inglés a Libertad de Paraguay y de allí a Universidad de Chile, a cambio de 1,8 millones de dólares por la mitad del pase. Sin embargo, desde 2012 apenas jugó en el país trasandino 602 minutos, el equivalente a menos de siete partidos. Una hernia lumbar lo obligó a una intervención quirúrgica y estuvo seis meses parado, a poco de haber llegado. Su último partido fue el 9 de abril de 2014, cuando agredió a un auxiliar de Defensor Sporting de Uruguay en el cruce de Libertadores en que el equipo chileno quedó eliminado.
En junio del año pasado quedó libre y desde entonces entrena por su cuenta. Así retornó a Banfield y pasado mañana firmará su contrato por dos años.
Pase polémico
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