El viernes las autoridades prohibieron la salida del país de Diego Lagomarsino, colaborador cercano al fiscal que le prestó el sábado pasado la pistola calibre 22 que lo mató y parece ser la última persona que lo vio con vida. El hombre fue imputado por el delito de cesión ilegítima de arma y será citado a indagatoria.
Un policía de su custodia, Rubén Benítez, uno de los de mayor confianza del fiscal, declaró esta semana que Nisman le había pedido asesoría para comprar un arma, reveló el mismo diario.
La exesposa de Nisman, la jueza
Sandra Arroyo Salgado,
pidió ser parte querellante en representación de sus dos hijas, de 7 y 15 años.
Kirchner sostiene que Nisman no se suicidó y que su muerte forma parte de un complot contra su Gobierno. "Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto", dijo.
El gobierno levantó sospechas sobre el papel que pudo haber desempeñado el exjefe de operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio Stiuso, removido del cargo en diciembre.
Stiuso trabajaba estrechamente con Nisman desde que el fiscal fue designado en 2004 para investigar el atentado a la AMIA.
Coletazo imprevisto "A salvo en Tel-Aviv. Gracias a todos. En breve hablamos",
tuiteó el domingo en la tarde el periodista Damián Pachter, del diario en inglés The Buenos Aires Herald y el primero en informar la muerte de Nisman, que se fue del país tras recibir amenazas, según dijo a colegas de otros medios.
Pachter, también colaborador del periódico Haaretz de Israel, indicó a colegas que sus teléfonos estaban intervenidos.
El gobierno era ampliamente criticado por divulgar incluso en la cuenta de twitter de la Casa Rosada (sede de gobierno) el pasaje comprado el viernes por Pachter a la estatal Aerolíneas Argentinas.
El Buenos Aires Herald dijo que no tenía conocimiento alguno de estas amenazas, pero confirmó que desde el viernes Pachter no concurre al trabajo.
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