A diferencia de otro tipo de elecciones, en la AFA ser una cara conocida al público no es una condición fundamental para ser candidato: quienes más chances tienen, pasan desapercibidos en Florida y Lavalle.
La sucesión de Julio Grondona no es un tema resuelto ni fácil de resolver con elecciones. Desde el momento en que todos acusaron el golpe de quedar huérfanos tras la muerte del conductor por décadas, comenzaron a establecerse los sectores. Antes eran todos grondonistas, nunca hubo espacio para quienes no lo fueran y pocos se animaron a mostrarse no alineados. Por eso, los primeros en romper el duelo fueron "traidores" y extremaron a los principales defensores del status quo de AFA.

La primera idea, el mismo día que se bautizó el predio de Ezeiza con el nombre de Julio Grondona, fue consolidar un único candidato para evitar las elecciones. La búsqueda de consenso, a un año de la fecha para elegir nuevo presidente, parecía posible porque nadie tenía la osadía de proclamarse candidato. Los primeros en pisar el palito de la ambición proclamaron a Marcelo Tinelli: un candidato que no pisa el edificio, pero se quedó con el área de Comunicación sin que el Comité Ejecutivo siquiera evalúe la posibilidad y, principalmente, que carece de la antigüedad en un cargo ejecutivo en su club para poder comandar AFA.

Esa movida fortaleció más al nucleo duro del Grondonismo, es decir el Ascenso. Gran parte de las décadas al frente del fútbol Argentino, Grondona se la debe a los clubes que no pertenecen a la Primera División. Entidades austeras, sin grandes logros deportivos ni aportes al imaginario popular del deporte. Sin embargo crecieron bajo el amparo de Don julio y sus votos son tan o más importantes que los de Boca y River: sin su visto bueno, no se podría tomar la decisión de cambiar la lamparita de hall de entrada. Y mientras el San Lorenzo de Tinelli jugaba el mundial de clubes, los hombres de la Primera B y Primera C, principalmente, le indicaron con hechos que las riendas de la AFA no se pueden tomar entrando desde la ventana. 

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Con Segura ratificado por unanimidad en el cargo para el último año previo a las elecciones, la conformación de los cargos –los nuevos y los confirmados- ofrecen un panorama de quienes asoman de cara a octubre y quien será el próximo presidente. 

Luis Segura: puede ser reelecto y es una figura neutral que puede sostener el pulso mientras se recrudecen las diferencias entre un grupo y otro. Escucha a todos, media, trata de no innovar y tiene buen dialogo con el Gobierno, algo fundamental. De su muñeca surgió el cargo a Tinelli, se reúne con los "renovadores", pero no desafía a los conservadores. Junto al secretario general y vice de Arsenal Miguel Angel Silva, mantiene el equilibrio. 

Claudio Tapia: Es el presidente de Barracas Central, Secretario de Torneos en el Comité Ejecutivo, donde tiene voz y voto como representante de la Primera B, junto a Javier Marín, presidente de Acassuso y principal ladero. Chiqui, además, es cuñado de Hugo Moyano pero esa relación dentro de AFA le sirve más al presidente de Independiente que al hombre que además suele acompañar a la Selección en sus giras. Bajo el lema "ascenso unido", los principales dirigentes de la B y C lo impulsan como candidato.

José Luis Meizsner: Fue secretario general de Grondona y seguidor del manual de estilo que Don julio nunca escribió, pero transmitió de manera oral. El ex presidente de Quilmes actualmente es el representante más fuerte que tiene AFA en Conmebol, cargo que culmina este año. A fines de 2014 el "ascenso unido" organizó un asado en Ezeiza que lo tuvo como invitado y orador. El Ascenso postergaría su candidato propio si el hombre de Quilmes es candidato.

Armando Pérez: es el presidente de Belgrano de Córdoba y pisa fuerte: el día que presentaron a D'onofrio y Angelici como vices de Segura, él estuvo sentado junto a ellos en la conferencia pese a no tener ningún cargo. Díscolo para los conservadores y con demasiado pensamiento propio para los renovadores. No levanta la mano porque sí y tiene cuestionamientos para los procedimientos poco claros. Es amigo de Tinelli, pero cuestiona su recurrente candidatura y no tiene problemas en señalar que el comité ejecutivo muchas veces es una puesta en escena para "decidir" cosa ya resueltas. 

José Lemme: se autoproclamó como una posibilidad. Es presidente de Defensa y Justicia, titular de Finanzas y Hacienda –nueva secretaria- y viene de ser Tesorero. En su persona se fusionan dos aspectos firmes: es grondonista de la primera hora y hombre de Ascenso. También daría un paso al costado por Meizsner y no tendría el apoyo que tiene Chiqui Tapia.

Marcelo Tinelli: No le da la antigüedad, pero desde la muerte de Grondona su entorno lo instaló como el candidato a ocupar el histórico sillón. Intentó un desembarco con el manual que aplica en otros ámbitos de su exitosa carrera, pero no consiguió insertarse en AFA del modo en que le hubiese gustado. Tiene muchos lobistas a su servicio, pero no logra meterse en el núcleo por más que tenga nada menos que la Comunicación de la asociación. Aunque suene increíble para el público en general, si lograse que se reforme el reglamento perdería de todos modos las elecciones. Su apoyo lo tiene en dirigentes jóvenes y trata de romper la unidad del Ascenso. El presidente de Banfield y Tesorero en AFA, se perfila como un socio de peso. 

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