Otro día inolvidable para
Boca. Y también otro día inolvidable para
Carlos Tevez. Igual, ya desde hace rato que
Carlitos viene teniendo días de esas características en lo que al Xeneize respecta. Cuando le dio el sí definitivo a
Angelici y decidió su vuelta al club que lo vio nacer siendo ídolo en la
Juventus y uno de los grandes del fútbol mundial (sin dudas, la vuelta más importante en la historia del fútbol argento).
Cuando bajó de la avión y dejó atrás
Italia con el sueño de ser leyenda en la Ribera, y así devolverle la mística ganadora a la institución que lo catapultó a la gloria. Cuando sintió el calor de las miles y miles de almas boqueses en la bienvenida inédita que se vivió en la
Bombonera. Y cuando saltó al campo de juego de
Casa Amarilla para la primera jornada de trabajo con la pilcha y los colores que tanto ama.
Ya a las 9 estaba firme en la ronda de presentación frente a sus nuevos compañeros y la tribuna copada por periodistas, fotógrafos, y camarógrafos. En total fueron unos 40 minutos de charla, bromas, recuerdos y demás. Siempre, en cada minuto y a pesar del frío de la hostia,
Tevez estuvo con una sonrisa gigante.
Está bien que el "presentador oficial" fue el profe
Roberti, que hace hablar y reír hasta al más agreta. Y como a
Carlitos no le cuesta reírse mucho, no paró. Imagínense: se descostilló de la risa.
Se lo vio naturalmente feliz en su primer día de trabajo con la de Boca. Y ahora se viene otro día inolvidable, único e irrepetible. Y no solo para el
Apache. También para el fútbol argentino, para todos los amantes de la redonda, y muchísimo más para el
Mundo Boca:
el debut del sábado frente a Quilmes y el latido de la Bombonera al ritmo de "que de a mano de
Carlos Tevez toda la vuelta vamos a dar...".
CARLITOS, EL JUGADOR DEL PUEBLO
No solo la práctica de Boca fue una fiesta, la salida del predio Pedro Pompilio de Tevez fue tremenda. Algo que no se vivió nunca. Por la devoción de la gente, y la tremenda onda de Carlitos. Que una estrella de la magnitud del Apache se tome ese enorme buen rato para salir a la vereda a firmar autógrafos y a sacarse fotos con los fieles que esperaban al menos verlo un solo segundo pasar, es algo único. Y lo hizo antes y después del entrenamiento. Una demostración más de por qué Tevez es el jugador del pueblo.
comentar