La fuerza porteña actuó luego de recibir un oficio proveniente de la Fiscalía Especializada en Ciber Delitos de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Daniela Dupuy. Se utilizaron dos drones para controlar una posibilidad de fuga y se cortó el suministro de energía eléctrica de la manzana. Además, se analizaron las redes wi-fi, dado que este joven contaba con sistemas de autodestrucción de la información.
Allí, la Policía secuestró varias notebooks, teléfonos celulares, discos, dispositivos de red, cámaras, micrófonos ocultos y nueve servidores que en el momento del ingreso se encontraban realizando una denegación de servicio distribuida.
Este lunes, el padre del joven enfrentó los micrófonos para defender a su hijo, quien ya había sido allanado por otra causa relacionada con defraudación informática. "En off (the record) les cuento lo de la otra vez", les dijo el hombre a los periodistas. "Pero yo estoy en vivo", replicó uno de ellos. "Entonces, chau", cerró, antes de aclarar que en esa causa "resultó totalmente inocente".
El hombre calificó de "ridícula" la acusación porque, según él, lo que se le imputa a su hijo "no sirve, lo que sirve son las actas para aprobar a un alumno; te fijás en lo escrito no en lo informático". Sin embargo, luego dijo desconocer "de qué se trata la causa".
Comentó que el joven estudia "Artes escénicas" en la UADE, luego de abandonar Ingeniería informático, una carrera que le presentaba dificultades porque "es discapacitado visual"; y que "trabajaba alquilando máquinas, pero con la suba del dólar quebró. Estaba trayendo servidores y los estaba vendiendo. Vendió casi todos los discos de las máquinas".
El hombre agregó que "entraron un montón de policías" a su casa pero que "no detuvieron ni demoraron a nadie". "Se llevaron monitores, una impresora", agregó, y dijo que a esa hora -4 de la madrugada- su hijo "estaba durmiendo en su cuarto con la puerta cerrada, porque una vez nos asaltaron". "No sé quién fue, pero él no", fue lo último que dijo.