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02 | 05 | 2016
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Pareto: “Me llenan el alma cuando dicen que se emocionaron conmigo"

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Pareto es la gran esperanza de medalla en los Juegos y no se achica. “La gente me quiere y eso me llena el alma. No es presión sino motivación”, dice. Habla de su preparación y de los planes post Río: medicina y ayuda

Pareto: “Me llenan el alma cuando dicen que se emocionaron conmigo
 Crédito: Ezequiel Pontoriero
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Hace ocho años, Paula Pareto sorprendió al mundo del judo y cautivó a un país con su medalla de bronce olímpica. Ahora, con 30 cumplidos, su realidad es otra. Ya consagrada como una atleta de elite, la Peque disfruta de su madurez deportiva, que incluye 5 títulos en los últimos 10 torneos (es la vigente campeona mundial) y medallas de todos los colores, como la ganada este fin de semana en el Panamericano en Cuba.

Por eso hoy es la Nº 1 del ranking olímpico y la Nº 2 del mundial, argumentos que la ubican como candidata a medalla en los Juegos de Río que, para ella, iniciarán el 6 de agosto. "Yo soy otra en relación a 2008, tengo más experiencia y aprendí mucho. Pero ni eso ni el ránking me aseguran nada, menos en mi categoría (-48 kilos), porque una no preclasificada puede eliminarte. Encima mi deporte no es uno de marcas. En un segundo cometés un error y quedás eliminada. Me ha pasado antes y por eso voy con ambición, buscando otra medalla, pero sabiendo que todo puede pasar", analiza Pareto, a horas de llegar desde La Habana, donde logró la presea de plata.

        En este caso, lo hizo superando un nuevo obstáculo, una lesión. "Me surgió de improvisto un esguince en el hombro izquierdo y me sentí bastante limitada en los movimientos. Fue complicado de manejar, sobre todo en los días previos, pero por suerte pude concentrarme en las luchas y llegué a otra final", cuenta la Peque, quien cayó en la definición ante la campeona olímpica, la brasileña Sarah Menezes. "Competir a ese nivel con una lesión me sirvió para ganar confianza en mi preparación mental. Pude reafirmar lo importante que es ese costado, por suerte pude trascenderlo desde mi mente. Es una felicidad superar límites", explica quien ha diagramado su 2016 pensando en Río. "Como ya estoy clasificada, no hay presión por resultados y los tomo como parte de la puesta a punto. Me sirve para ver cómo están mis rivales y cómo me siento yo, para mantener mi ritmo de competencia y probar cosas nuevas", cuenta la Peque, quien a fin de mes (27 al 29 en Guadalajara) disputará el World Masters, donde competirán las 16 mejores del ránking mundial.

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-¿Y en estos torneos previos hay cosas que se esconden pensando en Río?
-Todas nos conocemos mucho, pero hay lances o tomas que uno no hace tanto en estos torneos para que el rival no sienta cuándo se van a hacer.  Siempre uno busca mejorar e intentar ser más completa. Hace unos años que he mejorado en ataque, metiendo más puntuaciones y logrando tirar a mi rival. Antes me especializaba más en mi capacidad defensiva.   

        Pareto es mucho más que una judoka. Con sus éxitos y una genuina forma de ser, la chica de San Fernando despierta una admiración popular que ella asegura disfrutar. "Voy por calle y la gente me demuestra mucho cariño y respeto. Eso sí, se sorprende cuando me cruza en un tren o un colectivo. Me preguntan si soy yo, qué hago ahí... Creen que como salgo en la tele no puedo viajar en tren (se ríe). Para mí es un honor, un gusto, sobre todo cuando sólo se acercan y me dicen que quieren felicitarme sin molestarme. La gente me llena al alma cuando me dice que se ha emocionado conmigo", comenta. Paula explica que todo ese apoyo no se convierte en presión. "Sé que mi presencia en Río genera mucha expectativa, muchos estarán esperando otra medalla, pero lo tomo como una motivación y no como una presión. Yo ya gané y sé que se puede, pero también sé que también puedo no lograrlo", analiza.

            Ser un atleta de elite es una misión difícil y llegar a convertirse en medallista olímpica y campeona mundial es para un grupo muy selecto. Pero si a eso le agregás estudiar una carrera universitaria y recibirte de médica luce como algo casi imposible. Pero, claro, esa palabra no existe en el diccionario de Paula. "Todo nace de un convencimiento mío de que todo se puede hacer si te organizás y te gusta lo que hacés. Yo, en noviembre, programo el año que sigue, establezco orden y prioridades en lo deportivo y en la vida. Y obvio que pasa que un día no tenés ganas de estudiar, no querés levantarte o te da fiaca ir a entrenar, pero cuando lo hacés y te va bien, ese día te rinde el doble...", explica quien asegura que los éxitos del 2015 no se debieron a que terminó la carrera. "Tuve más tiempo, sí, pero a la vez me hizo mejor deportista. Estudiar una carrera me terminó de formar como persona", es el mensaje.

             Como buena planificadora que es, Paula ya imagina lo que viene. "Los años post Juego Olímpico tienen menos calendario y la idea es meterme de lleno en la residencia de medicina. Me interesa la especialización en traumatología", informa. Y también se dedicará a la ayuda social, otra cosa que la conmueve. "La empresa Weber Saint Gobain me hizo la oferta de ser mi sponsor a cambio de que yo ayude. Y no pudo ser mejor la oferta (se ríe) porque yo quería y así es mucho más fácil. Yo elijo el lugar y ellos ponen los materiales para mejorar los lugares. Ya ayudamos al club Victoriano Arenas de Lanús con la parte del judo y ahora vamos a hacerlo con un comedor en Tigre, que necesita una mejor infraestructura. Ayudar es muy especial". Y ella, adentro o afuera del tatami, también luce como especial.


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