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15 | 06 | 2016
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Cien años de Horacio Salgán, el último maestro

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Fue el artista que entregó su vida al estudio y a la música y la estética del tango como un hecho artístico excelso

Cien años de Horacio Salgán, el último maestro
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La estética del tango como un hecho artístico excelso, al nivel de las músicas más complejas, encuentra en Horacio Salgán, que cumple hoy cien años, su mejor exponente. Fue el artista que entregó su vida al estudio y a la música.

Y el que consolidó un estilo. Admirado por músicos como Daniel Barenboim, Arthur Rubinstein o Igor Stravinsky, Salgán -y es obvio- no fue sólo tango. Irradió su técnica hacia la música brasileña, peruana, el jazz y lo clásico. Del mismo modo, el tango de Salgán lleva una dosis de negritud propia de las tradiciones musicales del continente. Fue director, pianista, compositor y arreglador.

Sus "arreglos", muchas veces, ya no son arreglos sino las versiones definitivas de esos tangos. Horacio Adolfo Salgán nació el 16 de junio de 1916 cerca del Mercado del Abasto. Su padre, músico intuitivo, tocaba el piano y la guitarra. Horacio comenzó a estudiar a los seis años y a los 13 era el mejor alumno del Conservatorio Municipal, donde se estudió, sobre todo, los músicos clásicos con carta de ciudadanía romántica.

De niño tocaba el piano como número vivo en las películas mudas y a los 18 se incorporó a Radio Belgrano. También fue parte de los elencos musicales de Excelsior, Prieto, El Mundo y Stentor.Su ingreso a la primera liga del tango fue a los 20, a instancias del director Roberto Firpo, que lo sumó a su orquesta.

Poco después se convirtió en arreglador de la orquesta de Miguel Caló. En 1944 fundó su propia orquesta (cuatro bandoneones, cuatro violines, viola, cello, contrabajo y piano).

Por entonces Astor Piazzolla, que trabajaba con la orquesta de Aníbal Troilo, se escapaba en los intervalos para escuchar la orquesta de Salgán, que tocaba en otro bar cruzando la calle. Alguna vez le confesó que tras cada concierto, encandilado por las virtudes del pianista, se replanteaba su capacidad como orquestador.La experiencia de la orquesta duró apenas tres años.

El espíritu mercantil de la radio determinó su expulsión, en 1947. Su ambición musical no tenía lugar para un pulso mediático determinado por la repetición de lo ya probado. Su orquesta -afirmaba el director de Radio El Mundo- sonaba "rara" (disonante) y su cantor, Edmundo Rivero, cantaba "mal" (sincopado).

Se recluyó en el estudio y la enseñanza. Reapareció en 1950, con otra formación, y el 1957 conoció al guitarrista Ubaldo de Lío. Con él conformó el Quinteto Real -emblemática formación del tango, que todavía persiste al mando de su hijo, César Salgán- con Enrique Mario Francini (violín), Rafael Ferro (contrabajo) y el bandoneonista Pedro Laurentz, otro de los padres del tango. Música para escuchar más que bailar, era el axioma del quinteto que tuvo luego distintas formaciones. En 1970 tocó en el Lincoln Center de Nueva York y en 1972 en el Teatro Colón. Su última actuación para el público masivo fue en 2010 para la celebración del Bicentenario del 25 de mayo de 1810. Escribió temas como "A Don Agustín Bardi", "Grillito", "A fuego lento", "Cortada de San Ignacio" y apuntaló a cantores como Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche.

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Tres películas registran el legado del gran Horacio

dLa figura del Horacio Salgán fue abordada desde el cine bajo el registro del documental: el pianista actuó de si mismo en "Tango, no me dejes nunca" (Carlos Saura, 1998), nominada al Oscar como mejor película extranjera; apareció con su orquesta en el filme "Café de los Maestros" (Miguel Kohan, 2005); y es protagonista de la reciente "Salgán & Salgán" (Caroline Neal, 2015), que intenta un registro íntimo de su vida.

El filme más reciente, "Salgán & Salgán", fue proyectado este mes en el Museo del Cine "Pablo C. Ducrós Hicken" del barrio porteño de La Boca."Se trata de un documental un poco inesperado para los seguidores porque aborda el plano íntimo de alguien que siempre fue muy reservado", expresó a Télam Neal, una cineasta estadounidense radicada en la Argentina y desde hace años vinculada al tango. En el filme, el peso del apellido Salgán es abordado con "dramatismo", según definió la propia la directora, por su incidencia en su relación con su hijo César, también pianista, ahora al frente del Quinteto Real.


      César Salgán



Suena hoy la Orquesta Salgán, gratis en su honor

La figura de Horacio Salgán será el centro de diferentes homenajes con motivo del centenario de su nacimiento y, entre ellos, sobresale el concierto gratuito que ofrecerá la Orquesta Salgán hoy a las 20.30 en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner.

La Orquesta, al mando de su hijo, César Salgán, interpretará el repertorio tradicional del reconocido pianista, invitado al concierto. "La idea es que Horacio esté presente, pero lamentablemente es una época de mucho frío. Su salud, como es de imaginar, va y viene y hay momentos en que sus cien años se hacen sentir. Sigue teniendo el humor y la chispa de siempre así que esperemos que pueda estar hoy. Es la idea de los dos", adelantó César.

La orquesta que se presentará en el CCK está integrada por César Salgán (piano, dirección y composición), Carlos Corrales, Santiago Polimeni Alaniz, Mariano Cigna y Renato Venturini (bandoneones), Julio Peressini, Lucas Furno, Guillermo Rubino y Matías Grande (violines), Esteban Falabella (guitarra), Oscar Giunta (contrabajo), Antonio Rubén Jurado (viola) y Paula Pomeraniec (cello). Además de la orquesta, César Salgán continúa el legado de su padre como director del Quinteto Real y en un dúo junto al guitarrista Esteban Falabella.

El sábado 18 habrá un nuevo homenaje a Horacio, esta vez con César y la Orquesta de Tango de Buenos Aires, a las 21 en la Usina del Arte (Caffarena 1), también con entrada gratuita. Falabella y Peressini se sumarán en calidad de invitados. La Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por Raúl Garello, Néstor Marconi y Juan Carlos Cuacci, nació en 1980 con motivo del cuarto centenario de la fundación definitiva de nuestra Ciudad y el primero de su federalización. Se ideó como una orquesta típica básica (piano, contrabajo, violines y bandoneones), ampliada con la incorporación del violonchelo, la viola, el clarinete, el clarín y la percusión, entre otros, según la necesidad de su repertorio.

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