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Fútbol
25 | 09 | 2016
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Los mágicos 20 minutos de Benedetto

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El goleador que trajo Guillermo Barros Schelotto se destapó con una actuación increíble ante Quilmes: en los primeros 20 minutos de juego convirtió tres goles y asistió a Centurión con un fino taco.

Los mágicos 20 minutos de Benedetto
Un grito del alma. Benedetto celebra con Peruzzi. (Foto: NA)
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Darío Benedetto precisó solamente veinte minutos para demostrarle toda su jerarquía a La Bombonera, que lo miraba de reojo. En el choque con Quilmes, en veinte minutos, hizo todo lo que habrá soñado en su carrera: tres goles —uno, insólito: remató de 35 metros y la colgó de un ángulo— y una asistencia, un taco fino como hilos hindúes, para que Ricardo Centurión convirtiera lo que fue el 3-1 parcial. 

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Desde que había llegado a Boca, no había demostrado por qué la dirigencia había desembolsado casi 5 millones de dólares por su pase. No apareció contra Independiente del Valle en la Copa Libertadores, desperdició dos situaciones de gol contra Godoy Cruz y parecía, entonces, que su presencia significaba solamente una molestia. Contra Quilmes, en sus veinte minutos de realismo mágico, se destapó como si fuera un vino que se dejó añejar para irrumpir con el gusto cuidado, para garantizar la satisfacción del consumidor.

En la semana se habló mucho de Benedetto. Y él habló mucho de él mismo. Dijo que no alcanzaba con ser "hincha para jugar en Boca". Fanático, esa fue su carta de presentación. No escondió su amor por el club. Manifestó que jugar en La Bombonera era su sueño. Probablemente jamás soñó esto: tres goles en una victoria tremenda de Boca; un remate teledirigido, imposible para el arquero de Quilmes. Tuvo, también, goles de goleador: el tercero fue un cabezazo mañoso, por encima del su marcador.

Su carrera tenía reconocimientos importantes. En América brilló. Salió campeón en Arsenal, pero el club de Sarandí no suele ser parámetro para medir la verdadera jerarquía de los jugadores. Ahora, en Boca, lanzó su primer avisó. Si se sostiene, si logra acercarse a lo que el cuerpo técnico espera de él, Benedetto tiene todo para transformarse en un jugador trascendental.

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