El sol sigue de vacaciones y este lunes apenas se asomó en el cielo marplatense. Jornada destemplada, con muchas nubes y un viento fresco que fastidió a la gente, que igual fue a a la playa y se metió al mar.
MAR DEL PLATA (Enviado especial).- El verano se tomó un receso. Desde el furioso sábado de calor abrasador, Mar del Plata no volvió a ser lo que era. Domingo destemplado y gris y condiciones similares para un lunes que amagó con una oferta mejor desde lo climático, pero que no pasó de ello.
Apenas unos 24 grados que, en los momentos que asomó el sol (allá por el mediodía y un rato después) se hicieron agradables y empujaron a la gente a la playa. Sin embargo conforme avanzaron las nubes oscuras desde el Sur y se hacía insistente el aire fresco que llegaba desde ese mismo sector, los planes de disfrutar del aire libre se fueron abortando.
Incluso, algunas lloviznas aisladas, aceleraron la decisión de levantar campamento de buena parte de los grupos familiares y amigos que fruncían el ceño mirando al cielo y se quejaban por los caprichos del tiempo. Sólo los más osados y los optimistas por naturaleza, "aguantaron los trapos" al grito de "ya pasa, ya pasa, son nubes pasajeras".
Dos datos interesantes a mencionar sobre la jornada de este lunes: se advirtió mucha gente en las playas, aún frente a las condiciones desagradables del tiempo, indicador de que el fin de semana perdió menos turistas de los que habitualmente dejaban la ciudad al llegar el lunes; en segundo lugar, la temperatura del mar volvió a ser sorprendente en cuanto a su calidez, al punto de que los que se animaban a llegar hasta la orilla para meter los pies y "ver cómo está", terminaban por quitarse la remera, dejar las ojotas a un lado y pegarse el chapuzón generó comentarios comunes en todos los valientes: "el agua está hermosa, el problema es el viento, al salir...".
Por eso, entre viento, nubes, garúa y ganas de disfrutar, hubo batallas constantes entre los que se quisieron quedar y los que preferían partir. Los que soportaron esas inclemencias, le dieron rienda suelta al mate, el truco, el burako, la generala y otros juegos que se adaptaron mejor al reparo.
Claro que también, entre los más jóvenes, estuvieron los que no le prestaron atención a las lloviznas y se prendieron en esos picados sobre la arena húmeda que, sin gente cerca, son los mejores que se pueden armar en la playa. Claro, cuando el viento es intenso y la pelota no muy pesada, es indispensable armar la cancha con los arcos en forma perpendicular al sector desde donde sople. En el caso de este lunes, con uno de los arcos dando espaldas al mar era lo más recomendado, pero como la cancha ubicada con la orilla como uno de los laterales es lo más atractivo, casi todos los partidos se jugaron con esa orientación. Los jugadores, indefectiblemente y pese a la lluvia, terminaron chapoteando dentro del mar, inmejorable alternativa para el tercer tiempo playero. Lo mismo pasó en cada uno de los balnearios que cuentan con canchas de voley, deporte que en las jornadas como ayer, se transformó en atracción principal.
La bandera roja y negra, que advertía "mar peligroso" por su correntada, se contradijo con los comentarios generales: "es el mejor día para meterse al mar".
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