Si se pudiese graficar las internas con una foto, esa sería cualquiera -al azar- que muestre un buen número de dirigentes de AFA en un mismo salón. Acusaciones cruzadas, alianzas que se rompen y se reensamblan; egos y el día a día para confirmar escenarios: lo que hoy es verde, mañana puede ser celeste. No hay una única puja de poder, sino varias y con varios frentes simultáneos que a veces hasta se superponen. Cómo si fuese posible ver a Batman espalda con espalda con el Guasón, peleando contra Lex Luthor.
El antagonismo entre Marcelo Tinelli y Daniel Angelici marca la escena. Las diferencias del Tano con Fernando Marín en su cercanía con el Gobierno nacional son otro frente abierto en esta negociación por rescindir el Fútbol Para Todos y abrir el juego a una empresa. Acaso por ser dos peleas complejas surge la alianza con Claudio Tapia: una tregua con el Ascenso para que ambos, aunque se miren de reojo y se desconfíen, peleen juntos ese frente. Y eso pasó entre el lunes y martes. Tinelli acordó con el Gobierno y buena parte de los clubes aceptar el número que Marín dibujó en papel: En total 530 millones de pesos. Angelici -con un discurso idéntico al del Ascenso e impropio en él por su cercanía con Mauricio Macri-, considera que la cifra es irrisoria y por ser la mitad de la que reclamó el grupo Clarín en 2009 -con un juicio aún pendiente-, cuando apareció en escena el Fútbol Para Todos.
Además reveló un dato que no es menor: "no tengo entendido que el Gobierno ponga un peso por rescindir", soltó. Es decir, se trata de los 350 millones de pesos que el Comité Normalizador había prometido para diciembre, además de otros 140 que son los que pagan los canales de aire por las transmisiones, más otros 40 que pone el auspicio principal que le da el nombre al torneo. En esos términos, no se trata de una cifra de rescisión.
Aunque aliados con tres grandes de Primera -Boca, Independiente y Racing-, el Ascenso no participa de las conversaciones sobre el futuro de la televisación. De todos modos, cuentan con el as en la manga de la asamblea, donde son mayoría cuando se tenga que someter a votación los alcances de la rescisión y contrato que lo reemplace. Por ello, aunque pretenden contar con un representante en la reunión de Gobierno del jueves, se concentran en su propio poder: si los porcentajes no son los que consideren adecuados y las nuevas condiciones no le garantizan un panorama económico mejor, no aprobarán un eventual acuerdo.
"Tenemos sentado en esta mesa a un cotitular del multimedio América y dejamos que un empleado de un canal interesado acepte la propuesta del Gobierno", se quejó una voz importante en la reunión de la mesa de la B Nacional. Las referencias eran para Agustín Vila (foto), presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza y ejecutivo del grupo que también cuenta con una empresa de cable en el interior, y para Marcelo Tinelli, señalado como animador del canal interesado en el negocio.
Lo que ese espacio político negocia va en sintonía con lo que Daniel Angelici sugirió ayer (ver aparte): alcanzar un acuerdo con el Gobierno para que se rompa el vínculo a mediados de año y, en tanto, reformar el estatuto y llamar a elecciones para que el próximo presidente sea quien negocie un nuevo contrato y no el comité normalizador.
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