Un feroz golpe a la mafia de los celulares clonados le dio ayer la Policía Metropolitana al desarticular en el Once una banda internacional. En total fueron detenidos quince sujetos y se incautaron miles de equipos.
La banda era internacional, con integrantes argentinos, mexicanos, paraguayos, peruanos y dominicanos, y fue desarticulada ayer en el barrio porteño de Once, en un un durísimo golpe a la mafia de los celulares “clonados”, un problema que en el país representa casi 5.500 episodios delictivos diarios con aparatos que en pocas horas son robados a sus propietarios y desbloqueados mediante tecnología de avanzada, para finalmente ser vendidos en el país o el exterior.
Los operativos de ayer fueron coordinados por el Grupo de Operaciones Especiales y la División de Operaciones Telemáticas de la Policía Metropolitana, y se logró la aprehensión de un total de 15 sujetos, que manejaban lo que fue definido por los investigadores como una “verdadera fábrica de celulares robados, ya que había miles y miles de equipos, que eran restaurados, ensamblados y modificados para introducirlos nuevamente al mercado”.
Los apresados quedaron a disposición del juez federal Sergio Torres (Juzgado Federal 12), donde se venían investigando los movimientos de la banda desde febrero pasado. La magnitud de la operación queda comprobada con la participaron activa de la Agencia Gubernamental de Control y la Dirección Nacional de Migraciones debido a que la mayoría de los detenidos eran extranjeros. Incluso, según se pudo averiguar, la banda contaba con “profesionales” del robo y expertos en tecnología, sin documentación, traídos especialmente desde sus países de origen.
Las fuentes de la Metropolitana consultadas explicaron que el allanamiento principal se llevó a cabo sobre la avenida Corrientes 2079 donde funcionaba un enorme laboratorio con los equipos técnicos de avanzada tecnología, necesarios para adulterar los celulares robados. “Limpiaban todo vestigio del robo, incluso hasta modificaban las carcazas cuando el aparato robado estaba rayado. También agregaban plaquetas y contaban hasta con cajas nuevas”, dijo un vocero de la fuerza.
Desde el juzgado de Torres sostuvieron, en tanto, que el grupo “no sólo colocaba los teléfonos blanqueados en el mercado argentino, sino que mandaban una buena parte a países del extranjero, para lo cual contaban con software que les permitía reemplazar los IMEI (código se seguridad) y dejar los equipos aptos para cualquier empresa de telefonía celular”.
El segundo allanamiento se llevó a cabo en la calle Junín 391, donde funcionaba uno de los locales que eran abastecidos por la “fábrica”, aunque la sospecha es que los negocios se podrían contar por decenas. Los voceros policiales manifestaron que “incautamos libros donde aparecen muchísimos datos que la justicia deberá analizar, como puntos de origen de los teléfonos robados y locales donde fueron llevados para su venta, es una causa muy compleja, con componentes que revelan una organización mafiosa con ramificaciones en el exterior”.
Un reciente estudio de la consultora Carrier y Asociados, que efectúa trabajos especiales para el mercado de la telefonía celular, determinó que el año pasado se robaron unos 5.479 equipos por día (dos millones la cifra anual), al punto que el 20% de los usuarios que adquirieron un aparato nuevo lo hicieron obligados tras padecer robos, en su gran mayoría callejeros bajo la modalidad arrebatos. Un problema con el que se encuentran las fuerzas de seguridad es que son pocos los usuarios que efectivamente realizan la denuncia policial, por lo que resulta complicado determinar cuáles son las zonas más complicadas y las modalidades de las bandas.
Por MAXIMILIANO F. MONTENEGRO