Este francés es un grande, nació en Alsacia, tiene jóvenes 40 años, y unos números fantásticos que se resumen en 78 victorias, 116 podios y 9 títulos mundiales en sus vitrinas.
Loeb (la última vez que ganó fue precisamente en la Argentina en 2013), supo entender que su tiempo en rally había concluido y se volcó de lleno a la otra vereda, las pistas.
Reclutado (se caía de maduro) por Citroen para formar el equipo junto a Pechito López e Yvan Muller que entró y hace tabla rasa en el Mundial de Turismo (WTCC), una de las estrellas del automovilismo en el planeta está en Termas para correr la 8ª fecha de la especialidad.
Sabe que su chapa no le basta para lidiar en un terreno aún algo hostil, las pistas: "Asumí un gran desafío y me encanta, no extraño el rally. Estoy en un equipo excelente, un auto magnífico y en un año de aprendizaje. Sí, evolucioné desde la primera en Marruecos, lo que más me ha costado es circular en pelotones, en el tránsito, sobre todo en las primeras vueltas, me faltó ser más agresivo, pero mejoré. Además estar al lado de dos pilotos como Pechito e Yvan me resulta muy útil", le dijo a DIARIO POPULAR.
Coincide con el pensamiento de Pecho y de Muller, acerca de la definición del campeonato: "Lo importante es que Citroen conquiste el título, después se verá con qué piloto".
El pequeño (en estatura) gran hombre está de visita de nuevo en la Argentina, tierra fértil si las hay para engrandecer su brillante palmarés.
El WTCC, con Citroen, claro, lo demanda y ha aceptado el desafío-riesgo de demostrar que las pistas no le son adversas, más allá de anteriores experiencias como en el caso de las 24 Horas de Le Mans.