La dupla de pilotos mendocinos confirmó su participación en la categoría y en el caso de Matías, quien fue tercero en el certamen del año pasado en la Clase 3, ratificó que sigue con un enorme esfuerzo presupuestario, ya que el Chevrolet que utilizó hasta hace poco será conducido por Gonzalo, su hermano menor. Él irá con el Renault Clío de Gustavo Acuña.

Hace más de 30 años, la banda de rock progresivo Dire Straits sacó un disco memorable que se llamó "Hermanos abrazados" (Brothers in arms), que aún se sigue escuchando en generaciones posteriores, de aquellos que no llegan ni a los 25.

Ese título se traduce a la pasión ensamblada de los hermanos Matías y Gonzalo Antolín, quienes correrán por primera vez juntos en la Clase 3 del Turismo Pista representando a San Rafael (Mendoza) con sendos autos del equipo de su papá Daniel, quien se encarga de la atención integral de dichas unidades y de la del neuquino Juan Kreitz.

Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia. La verdadera historia y allí es donde se pone un punto y arranca el orígen de todo. Del esfuerzo, de la dedicación, de ímpetu y de la enorme pasión que tiene esta familia en el deporte motor, desde los tiempos en que Daniel Antolín empezó a preparar autos de competición.

Cuando su hijo mayor, Matías (24) terminó la temporada 2013 como campeón del zonal cuyano, decidió ir directamente al Turismo Pista Clase 3, en donde le costó acomodarse, derramó lágrimas de tristeza cuando algo se le rompía más que por un mal resultado y la peleó hasta lograr su primer triunfo.

Dos años después vendría la antesala de la cima: luchó por el campeonato junto a Horacio Évolo y contra todos los pronósticos culminó tercero en el certamen de la divisional mayor, cuando hasta dos fechas antes del final iba quinto.

El joven mendocino, quien cursa el quinto año de Ingeniería Electromecánica en la UTN sanrafaelina y trabaja incansablemente en su taller de la Avenida Cardonato, se tuvo que bajar del Chevrolet Classic para darle la butaca a su hermano Gonzalo (22) y desde hace tres meses luchó contra la corriente del Río Atuel para conseguir un auto y ser de la partida en la apertura del campeonato.

"Apareció el ofrecimiento de Gustavo Acuña, quien me dio para esta temporada un Renault Clío, un auto que no manejé y que tengo que conocer aún, pero recién será en las comunitarias. Le estoy profundamente agradecido porque confió en mi para que yo pudiese seguir, era la única forma. Me bajé del CLASSIC porque el trato con mi papá era que corriésemos dos años Gonzalo y dos años yo", sostuvo Matías Antolín en Diario Popular.

Matías, lejos de bajar los brazos, comenzó a golpear las puertas otra vez de los auspiciantes, de la comuna y de todos sus amigos para que lo ayuden y hoy realizará su cena de apoyo en el Salón de la Unión de Empelados de Comercio de San Rafael.

Su corazón bienaventurado y movilizado por la pasión de presentarse sí o sí junto a su hermano en el Turismo Pista lo llevó por varios caminos hasta lograr el apoyo en pos de pelear el campeonato nuevamente y hacer prolongada su estadía en la categoría al menos en 2017.

"El balance fue muy bueno en 2016, me acostumbré al Classic, que era distinto al Corsa que yo tenía y nos afianzamos carrera tras carrera hasta ver que podíamos estar a la altura de los mejores. Para este año tengo como meta poder hermanarme con el Clío rápidamente y meterle presión a los monstruos que pisan fuerte como Andrés D´Amico y Jorge Trebbiani, que son potencias que se vienen, ser regulares es la clave para estar en condiciones", deslizó el rubio.

Antolín reconoció que desde que comenzó a desandar su periplo en esta categoría, le costó todo mucho más en lo económico respecto de grandes estructuras: "Nunca nos logramos sobreponer a los problemas de plata porque estuvimos siempre en desventaja en relación al resto, hacemos todo a pulmón. Siempre pudimos acertar en cosas del auto porque mi padre ha trabajado tanto que nos acomodamos a las exigencias deportivas de la categoría, al excelente nivel que hay. Nos cuesta mucho esta inversión tan grande, pero siempre hemos cumplido con nuestros objetivos".

También se sinceró respecto del nivel de la divisional y sin cassette agregó: " Ha habido una rotación tan grande de pilotos y tanta superación que se ha hecho grande, gracias a Dios nosotros nos pudimos meter entre los diez mejores y en general el desempeño de los punteros ha sido impecable".

Y para él tiene un sabor especial compartir divisional y pista con Gonzalo: "El desafío de correr con el Clío se potencia con tener a mi hermano como rival con el Classic. Será lindo porque le voy a querer ganar, pero sabe que si me necesita estaré allí, lo mismo él conmigo".

Ayudado por las peñas que llevan los nombres su familia, los amigos que le dan una mano y el esfuerzo propio, el piloto de la capital nacional del vino no se rinde y se abraza a su hermano más que nunca. Porque esa es la ley primera.

GONZALO ANTOLÍN, LA CONTINUIDAD DEL MAPA GENÉTICO

Con 22 años y un título en 2014 en el Zonal Cuyano, el menor de los mendocinos estará en pista por primera vez en la Clase 3, después de un breve lapso en la Clase 1 el año pasado. Su expectativa es enorme y hasta llegó a decir que este será el año más importante de su vida.

Respaldado por los grandes resultados del auto de su hermano el año pasado, Gonzalo quiere continuar con el protagonismo, pero con Matías del otro lado del mostrador.

"Estuve probando en Alta Gracia y fue una linda experiencia. Al auto hay que conocerlo y estamos en dicho proceso, trataré de sumar experiencia y poder ir aprendiendo de forma constante”, soltó el castaño piloto.

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