¿Es posible demostrar que la oración tiene efectos curativos? Líderes religiosos y partidarios de las terapias alternativas se encuentran convencidos que rezar es algo favorable para evitar y combatir las enfermedades. Por esto piensan que la Ciencia debe investigar el tema.

En la primera mitad del siglo pasado, Alexis Carrell, Premio Nobel de Medicina (1912), escribió un texto titulado "El poder curativo de la oración". Tiempo antes, otro médico, Sigmund Freud -padre del Psicoanálisis pero, por sobre todo, quien desarrolló la idea de "lo inconsciente"- para referirse al aspecto de la psique raíz y esencia de la conducta humana, había demostrado que era posible curar con la palabra. Pero lo de Carrell era diferente; él se refería a la posibilidad de curar enfermedades del cuerpo o del alma usando como terapéutica: la oración. Ese momento íntimo, intenso, único en que la persona siente estar unida al Creador.

Hoy, ya en el Siglo XXI, el interrogante continúa vigente: ¿es posible demostrar que la oración tiene efectos curativos?

Líderes religiosos así como partidarios de las terapias alternativas se encuentran convencidos que rezar es algo favorable para evitar y combatir las enfermedades. Por esto –piensan– que la Ciencia debe hacerse responsable de investigar el tema.

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La controversia

La controversia está instalada. Numerosos investigadores buscan probar empíricamente los efectos terapéuticos logrados a causa de la oración. Otros descartan dicha posibilidad porque consideran que ningún análisis a podido probar semejante relación. Veamos algunas posturas.

Russell Targ, en 1998, provocó sensación con un estudio que dejaba entrever que tanto las oraciones de los diferentes cultos tradicionales como aquellas utilizadas por los chamanes, podían proteger a los enfermos de sida de algunas complicaciones relacionadas con esta enfermedad. En la vida de Targ, doctorado en Física, hay un detalle que no conviene menospreciar: realizó, en 1970, experimentos de percepción extrasensorial financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

William S. Harris, médico del Hospital St. Luke (Kansas City) junto con otros colegas, publicó en 1999 un trabajo demostrando que los pacientes coronarios –por los que algunos religiosos habían rogado– mejoraron más que otros en relación a treinta variables que fueron metodológicamente controladas. Durante los experimentos ninguno supo hasta el final, a quienes estaban destinados los rezos ni quienes los hacían. Los escépticos también han manifestado sus ideas a este respecto.

Los expertos en estadística aseguran que el método funciona como si formuláramos la misma pregunta varias veces hasta obtener la respuesta deseada. Otros sostienen que si alguna de las tantas variables medidas resultó positiva fue por mera casualidad.

En el año 2000 se realizaron aproximadamente diez estudios sobre la influencia curativa de la plegaria en reconocidas instituciones médicas. Una de ellas fue el Instituto Médico Mente/Cuerpo, de Boston. Su fundador, el cardiólogo Hebert Benson, elaboró un ensayo con 2,4 millones de dólares de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación de la espiritualidad.

Benson aclara: "Este no es un estudio habitual. Lo que se ve como obvio no es un procedimiento típico. Estamos en el límite entre ciencia y religión". Mil ochocientos pacientes con by pass tomaron parte de la investigación, quienes fueron derivados voluntariamente desde seis hospitales.

"Mas allá del alcance de la ciencia"

Al año siguiente, se publicaron algunos resultados donde se comparaba a dos grupos de mujeres que tenían problemas de fertilidad. El grupo que había sido incluido en las plegarias de varios católicos, duplicó las posibilidades de lograr un embarazo exitoso.

Hace algunos años el gobierno norteamericano colaboró con 2,3 millones de dólares para financiar investigaciones relacionadas con esta cuestión. Richard Nahim, psicólogo de Harvard y asesor del Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa integrado a los Institutos Nacionales de la Salud, explica el por qué de este despliegue financiero: "... el gobierno norteamericano encontró que el 45% de los adultos rezaba por razones específicas de salud, y que muchas de esas personas eran pobres y con acceso limitado a la atención sanitaria. Es un imperativo de la salud pública comprender si esa plegaria les ofrece algún beneficio".

Pero para su colega, el Dr. Richard J. McNally, en este tema la intervención científica es innecesaria por imposible. Entonces afirma: “La plegaria presupone alguna intervención sobrenatural que, por definición, está más allá del alcance de la Ciencia”.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis; parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. www.antoniolasheras.com

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